Queridos amigos, nuevamente estoy aquí con una historia real, como la vida misma.
En este caso me abstengo de decir quiénes fueron sus protagonistas, ya que son mayores, y seguro que al leer este escrito me dirían:
-¡Uf!...papá, ¿eso has escrito?... “ains”, que “mengüensaaa”…-.
¡Ostrasss...!, se me escapó, jajajá...
Bueno, ahí voy.
Maria Luisa, aunque era una mujer joven, ya era madre de dos preciosas niñas, de 4 y 8 años de edad.
Un día, sentada en el sofá del salón de su casa, junto a sus dos niñas, ojeaba un álbum de fotos familiares.
En una de las instantáneas, aparecía ella, con un abultado vientre, junto a su hija mayor, hecho que no pasó por alto la pequeña, que curiosamente dijo:
-Mami, ¿por qué no estoy yo en esa foto?-
La madre respondió:
-Porque tú, aún no habías nacido, cariño-.
Nueva pregunta de la cría.
-Y… si no había nacido, ¿dónde estaba yo?-.
La madre señalando en la fotografía su voluminoso vientre dijo:
-Tú estabas aquí, dentro de mi tripita-.
-¡Ah!-, respondió con indiferencia la pequeña alejándose del lugar hacia su cuarto.
Mientras Maria Luisa continuaba ojeando fotografías, la pequeña, que había analizado la respuesta de mamá, regresó al salón, y con cara de asombro y desconfianza cuestionó.
-Oye, mami-
-¿Que quieres cariño?-
- ¿Y tú a mi, por qué me “comiba”?...
La verdad es que en más de una ocasión estuvimos tentados de hacerlo, porque eran para “comérselas”, jajajá…
Este es un testimonio más de mi anecdotario de “oro”.
Hasta la próxima, amigos.
Besos y abrazos.
Manolo.

