Manuel Caramé Mateo.

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jueves, 04 de septiembre de 2008

Saludos, queridos amigos:

 

Nuevamente estoy aquí con otro comentario de terraza, con cafelito incluido, que como siempre, es real, como la vida misma.

 

Ayer, a la caída de la tarde, para aprovechar el tiempo, llevé el coche a una estación de servicio para “desmedallarlo”, ya que unas “simpáticas” y volátiles gaviotas, vulgo “gurripatas” se habían encargado durante la mañana de “condecorármelo” generosamente.

 

Como en casa se hallaba mi nieto, Antoñito, que es genial, le propuse que viniera conmigo a lavar el coche, así lo que para mi no era más que mera rutina, para él sería un motivo de juego, ya que mi nieto tiene cinco años, y a los críos les encanta jugar con el agua.

 

Una vez en la estación de servicio, eché una moneda y pulsé el botón para que saliera el agua a presión, lo que ocurrió de inmediato.

 

Mi nieto, que nunca había venido conmigo, me pidió ser él quien le diera el manguerazo al coche y así lo hizo, aunque por poco tiempo, porque al ser tan pequeño, a duras penas pudo aguantar el artilugio de donde salía el chorro de agua a presión, por lo que yo acabé la faena, mientas el corría alrededor del coche diciéndome entre risas...”Agüelitooo, que me mojas…jajajá”. Lógicamente, él en su mundo había convertido ese momento en un juego.

 

Una vez hube acabado, lo senté en su sillón, especial para niños, le puse el cinturón de seguridad y repetí la acción conmigo, sólo que yo no necesitaba sillón especial, jajajá…

 

Cuando ya circulaba, al parar en un semáforo miré a través del retrovisor interior del coche y lo vi pensativo, como si algo no hubiera salido bien, o a él no le hubiera satisfecho.

 

Entonces me lancé y con interés le pregunté:

 

Que…Antoñito, ¿te has divertido?... ¿Te ha gustado usar la manguera de agua?

 

La contestación que me dio me dejó perplejo…

 

Claro que me ha gustado “agüelito”, pero no del todo…

 

¡ah! ¿no?, ¿y por qué no?

 

Entonces, él respondió con resignación…

 

Me ha gustado mucho echarle agua al coche…pero a mi lo que me hubiera gustado de verdad era…HABERTE ECHADO AGUA CON LA MANGUERA A TI, Y MOJARTE LA ROPA.

 

Obviamente yo, jajajajajajajajajá… Qué petardillo…

 

MORALEJA: Los borrachos, los tontos y los niños, son los únicos que dicen la verdad.

 

Lógicamente ya el tiempo arrecia, pero prometo que el verano que viene, si Dios quiere, iremos los dos a la estación de servicio (yo en bañador, claro estáGuiño, y dejaré que mi nieto me dé un manguerazo. Espero que la razón no sea que una gaviota suelte su caquita sobre mí.

 

Por un nieto se hace lo que haga falta.

 

Jajajajajajajajajajajajá…

 

Hasta la próxima, amigos.

 

Besos y abrazos.

 

Manolo.

 

 



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