Manuel Caramé Mateo.

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martes, 03 de junio de 2008

Buenas noches, queridos amigos.

Juan Manuel "Clarin", me hace un recordatorio sobre una preciosa y apetecible propuesta que hizo no hace mucho nuestra querida amiga Maria José.

En ella, exponía la idea de la creación de un cuento, en el que cada cual aportase su granito de arena.

Ya sabéis que "Un grano no hace granero, pero ayuda al compañero", o dicho de otra forma, el resultado final no será de nadie, y será de todos, al tratarse de un trabajo colectivo.

Clarín empezó, y yo lo he continuado, quedando a la espera de más colaboraciones. Así, cada aportación que reciba  (a través de un comentario que despues yo borraré, salvo los comentarios que no formen parte del relato), las iré situando el su lugar respectivo, mostrando arriba, entre paréntesis al autor.

¡Hala!, animaos. Ya veréis que cuento más bonito resultará una vez acabado.

¿A que será bonito ser coautor de un cuento?

Sin más, os dejo con el comienzo de Clarín, y mi aportación.

Saludos para todos.
Manolo.  

 

"EL ZÁNGANO"
 

(Clarín comenzóGuiño  

Érase  una vez un Zángano que, huyendo de su propia muerte, se coló en un cuento que no era su cuento.  Una vez dentro del cuento que no era su cuento empezó a aletear torpemente y, buscando que te busca, curioseando por aquí y por allá, ciertamente desorientado, se metió en el palacio del rey del cuento que no era su cuento en el momento en que su hija, la princesa, estaba siendo vestida por sus doncellas.  Y el muy imbécil va y se enamora de ella.

Ya en su colmena tuvo problemas, pues se enamoró de la reina olvidando su condición...

(Manolo siguióGuiño

…de zángano, llegando incluso a trabajar haciendo posados para una marca de “madalenas”.
No hizo falta que transcurriera mucho tiempo para que ello le resultara cansino. Tantas horas sin hacer nada. ¿No sería mejor posar acostado?...¡Jooó…! ¡que zángano!, ni siquiera era capaz de no hacer nada.

Conforme pasaba el tiempo, todos en la colmena del cuento que no era su cuento, iban dándose cuenta de sus pretensiones. Aún sin tratarse de su cuento, su meta era casarse con la bella princesa para así poder vivir “del cuento”, pero ello le iba a costar algún que otro disgusto.

Cierto día, la paz de la colmena se vio afectada por un revuelo, debido a que un numeroso grupo de obreras se habían manifestado ante la celda de la reina. La razón era que se sentían ofendidas por el trato de favor que se le había concedido al zángano, al ser público notorio su compromiso con la princesa

Nosotras trabajamos...somos las obreras...no queremos zánganos...fuera...fuera...fuera...
En todos los trabajos...cuentan nuestras manos...si tú no lo haces...nosotras lo echamos...


(Maria José continuóGuiño


Este zángano (Jose Alberto) era un conquistador carente de escrúpulos, pero muy seductor. Por su falta de tacto con el resto de las abejas fue sometido a una tarea muy dura con toda la  colmena , algo que decidió la reina (Doña Margarita)
Tenia que intentar conseguir de ellas (las abejas) el máximo rendimiento, y en una de sus meditaciones; ya que era muy inteligente decidió... Trabajar poquito y que el resto lo hiciese por él pero encantadas de la vida.
Una buena mañana se fue de compras a El Corté Inglés y en la sección de equipos de alta  fidelidad , encargó un magnifico conjunto de DVD con pantalla gigantesca y altavoces de gran calidad, se perfumó y simplemente poniendo videos de grandes músicos, toda la colmena quedó maravillada por aquella idea.
Era imposible pararlos, había tanta armonía y buen ambiente que sólo sabían mover sus patitas y alas con fuerza, aquello era estupendo ¡que alegría!, ¡que jolgorio¡. Algunos fueron premiados con un perrito piloto.


José Alberto vivía muy cómodamente, pero la princesa empezaba a sentirse un poquito molesta por tanta atención con su amado , tanto era así que se le ocurrió una maléfica idea…
Su madre SS.MM. Doña Margarita, se sentía algunas veces intimidada por la princesa; ya que no era un dulce insecto, si no todo lo contrario , era una depravada bruja con aspecto de abeja , pero por motivos que desconocéis y nadie puede revelarlos (por ahora)
¡Que astucia la de la princesa!
¡Que poco le quedaba de disfrute a José Alberto!
Jamás he visto tanta venganza en un ser tan pequeñito, pero no descuidéis ni un segundo su presencia, porque he escuchado que pueden ser mortíferos,
¡ SÍ MORTIFEROS!
Jose Alberto, y su dulce amada Mercedes (la princesa) paseando por el bosque y sin esperarlo se encontraron de repente ...

(Clarin siguióGuiño

 
...con los dueños del cuento en el que se había metido el Zángano sin que nadie lo invitara, un cuento que no era su cuento, y encinma tuvo el atrevimiento de enamorarse de una Princesa sin tener en cuenta que un Zángano no se puede casar con una Princesa, Y le dieron el alto.
-Documentación -le pidieron con cara de pocos amigos.
-¿Pero es que no véis que viene conmigo? -se interpuso la Princesa que era, todo hay que decirlo, algo despistadilla, pues no sabía que en su cuento no podía haber zánganos.
-Perdonad, princesa, pero vuestro padre, el Rey, quiero veros inmediatamente..., sin este intruso -respondieron los guardianes del cuento.
-¿Vos sois un intruso? -le pregunto sorprendida la princesa al Zángano que, como habrá supuesto el lector, iba disfrazado.
Y el Zángano José Alberto, al verse descubierto, echó a volar mientras decía: ¡Volveré, juro que volveré!
Y desapareció entre la bruma de la tarde...

(Mali dijo)

 

Este zángano... (pobrecito).
Como tenía tantos problemas mentales, terminó yendo al psicoanalista, eran tantos los líos que en su cabeza había... Ya no sabía quiera era realmente.
Primero se metió en un cuento que no era su cuento, (aunque para vivir del cuento, que mejor que colarse en el palacio del rey)
Después pensó que era imbécil por enamorarse (cuando eso, es la cosa que más equilibrio aporta a la vida).
A continuación le vinieron tantos problemas en palacio, pero no precisamente por olvidarse de su condición de ZANGANO (todo el que no está a gusto con su existencia intenta evadirse), sino por liarse con la reina, ya que él estaba enamorado de la princesa, y como de todo este lio de princesa y reina, se enteró el rey, lo que ocurrió todos nos los podemos imaginar.
Y por eso se fue volando a ver al psicoanalista, era sumamente necesario saber cual era su papel en este cuento, si es que tiene que tener alguno.

 


(Lucía siguióGuiño

 

CONTINUARÁ...

El psicoanalista, hombre serio y laborioso, era a su vez un gran enemigo de los zánganos y fue un poco brusco con el pobrecito: "Para ordenar tus ideas, lo primero que tienes que hacer es buscar una vida de obligaciones y no de estar tumbado viviendo a costa de los demás y menos aún metiéndote en cuentos que no son tu cuento y enredándote con reinas y princesas. ¡Fin del ocio zángano!, labor y movimiento, ayuda a las obreras en su trabajo y te sentirás mejor contigo mismo además de ser querido en la corte, quizás de esa forma el cuento pase a ser tu cuento, y si no al menos tendrás un cuento propio en el que podrás desenvolverte".

El zángano salió más alelado de la consulta de lo que entró, él no tenía ni idea de como era eso de llevar una vida de trabajo, solo sabía ejercer el ocio y la zanganería, en la corte no le querían pero él seguía anhelando el amor de su dulce princesa y los escarceos con la reina.

¿Sería posible para un zángano profesional cambiar?...

(Manolo siguióGuiño

 Fuese o no posible el cambio, José Alberto (el zángano) puso toda la carne en el asador y se dispuso a dar una vuelta por la colmena, así averiguaría que trabajos podía desempeñar y en qué condiciones.

Acompañado de una cortesana, única amiga que le apoyaba, y cuyo sentimiento hacia él rayaba más en lástima que en  amistad, al ver que todos le daban de lado, fueron leyendo todas las ofertas de trabajo que se publicaban en las avenidas de la colmena.

“FALTA PERSONAL”, decía un cartel a la puerta de unas celdas en obra.

-Mira…mira-…dijo la cortesana, –falta personal, ¿Qué te parece?...-

-¿Qué me parece?...Pues que si el que lanza a canasta es Pau Gasol, seguro que no falla, porque es un “fuera de serie”.

-Jooó…Tito (diminutivo de José Alberto)- dijo ella. -Contigo no hay quien pueda, ¿eh? Venga sigamos mirando-.

Seguidamente otro cartel. “ACEROS INOXIDABLES”. El zángano se quedó fijamente mirando, más de repente reaccionó diciendo a su acompañante…

Qué…¿nos hacemos?...¿nos hacemos inoxidables?

- ¡Agárrate Catalinaaa…!. Éste, además de zángano es tonto-, dijo para sí la cortesana.

Finalmente decidieron que lo más adecuado a sus condiciones y disposiciones era trabajar de porteador de miel y cera, pero lógicamente el zángano puso condiciones.

-¿Cuales?-, preguntó su acompañante.

-Para trabajar de porteador necesito un burro y una rana-

-Vamos a ver, Tito, conociéndote como te conozco, me supongo que el burro es para ir montado y no tener que caminar, ni volar, ¿correcto?-…

- Pó sí, miusté-…Contestó él.

-Hasta ahí vale, lo entiendo, pero… ¿y la rana?... ¿para que quieres una rana?

José Alberto, respondió. -¿Que para qué quiero una rana?... Vamos a ver, cuando vaya montado sobre el burro, ¿quién se va a encargar de hacerle…kkkkkk…kkkkkk…para que ande?-.

-Trastooo…más que trastooo…- dijo la cortesana levantando vuelo y alejándose, hasta perderse de vista…

 

(Mali continuóGuiño

Y el Tito se quedó solito, pero... decidido en su empeño, entró en la celda donde ofrecían el trabajo de porteador.
- Perdone señorita, yo vengo por lo del empleo de porteador de miel y cera, necesito el trabajo-.
- Muy bien, tenemos que rellenar un formulario-.
- ¿Ha trabajado alguna vez en este oficio? –No-.
- ¿Ha trabajado en algún otro oficio? –No-.
- ¿Sabría hacer lo que se le pide?- -Si, si, con un burro y una rana, no tendré ningún problema.
- ¿Pero como le vamos a dar una rana?, - ¿no sabe usted que las ranas comen insectos?. Lo sentimos mucho, aquí no le podemos dar trabajo, siga buscando seguro que encuentra algo a su medida-.
El pobre Tito, quedó abatido, se dio cuenta que no sabía hacer otra cosa que ser Zángano. Pero de pronto ¡que bien!, ¡ya tenía la solución!. Se inscribiría en curso para parados, y aprendería un oficio; tal vez ... ¿uno relacionado con protocolo real?, si, si , si, de esa manera estaría cerca de su princesa.

(Lucía siguióGuiño

 

Además, Jose Alberto (que era vago, pero no tonto), se dio cuenta de que en la esructura de la corte había una importante laguna, no había un jefe de protocolo real, él era un chico refinado porque además el no serlo le hubiera supuesto un gran trabajo y no estaba por la labor, y si lograra que se instituyera el puesto que ambicionaba estaría muy cerca de su princesa y sería persona considerada en la corte, ganándose de paso el favor del rey.

Dicho y hecho, Tito se matriculó en el curso, y le terminó en un plis, plas, con honores "Cum laude", desde luego ¡aquello era lo suyo!.

Buscó en su amplio vestidor y se acicaló con corbata y camisa de seda, zapatos relucientes y gomina, sus alas relucían impregnadas en costosos aceites de baño y en feliz revoloteo llegó de nuevo al palacio real. ¡Estaba decidido a que aquel cuento fuera su cuento!, como nadie le reconoció no tuvo impedimentos para entrar y pidió audiencia con el rey...


(Invitado continuóGuiño

 

El zángano se inscribió, en el curso de parados y le dieron, un trabajo de portero de la colmena.
Al fin contento, de pensar que iba hacer algo de provecho en su vida, con ese trabajo, podría ver todos los días de entrar y de salir, a su princesa y a la reina
Las normas que le pusieron para dicho puesto fueron, que no dejara entrar a nadie ajeno a la colmena.
Se lo pasaba de pipa, todo el día sentadito en la entrada, dándole el solecito y viendo de entrar y salir a las obreras.
Que, de cuando en cuando, le dejaban algunas gotitas de miel, para que se endulzara.
Una tarde, con el calor de la siesta y cuando más relajado estaba.
Vio llegar a lo lejos, un grupo de avispas,(que son enemigas de las abejas) y como era tan zángano, no dio la alarma, pensando que aquél grupo de avispas cambiaría de rumbo.
Y cual sería su sorpresa cuando...

 

(Clarín dijo)

 

...¡Zas!, se despertó. "¡Menuda pesadilla!"-dijo para sí el Zángano José Alberto cubierto de un sudor frío como la muerte. Se había dormido el muy incauto esperando que lo recibiera el Rey y soñó lo que sueñan todos los zánganos, que se apuntan al paro y le dan un puestecito "de a verlas venir". El curso que había hecho para estar cerca de la Princesa de sus sueños lo había dejado en el esqueleto, y necesitaba descansar. Si estaba allí, esperando a que el Rey lo recibiera, era porque tenía planes muy ambiciosos, planes que justificaban su esfuerzo, sólo que su organismo, acostumbrado a la molicie, le había pasado factura.

Mientras esperaba a ser recibido por el Rey, pasó junto a él la Princesa...

(Manolo continuóGuiño 


...y él se quedó tan embelesado al verla, que nuevamente le rindió el sueño, volviendo las avispas, que amenazantes se acercaban cada vez más a la colmena.

-Atención-…dijo el comandante avispón.

-Cuando ataquemos, habréis de tener presente que a las abejas hay que matarlas de dos en dos-.

La orden del comandante, fue interrumpida por una avispa…

-Señor…¿porqué tenemos que matarlas de dos en dos?-

-Muy sencillo, soldada. ¿Nunca has oído ese refrán que dice CADA ABEJA CON SU PAREJA?...o…algo así, ¿no?...¿Está claro?-

Seguidamente, se oyó un estruendoso…”Señorrr…siií…señorrr”…jajajá…

Así, entre comentarios volátiles, cada vez estaban más próximos a la colmena.

Cuando se hicieron visibles, la princesa que estaba junto a Tito, se quedó helada de miedo, a la vez que le recriminaba con dureza…

-Pero…¿tú no eres el portero?, ¿Qué es lo que vigilas?, ya están aquí las avispas y nos han cogido por sorpresa-…

Tito (el zángano del cuento, que no era su cuento), palideció y dijo:

-Bue…bue…bueno…es que…es que…yooo-…

-Es que yo ¿qué?, CONTESTAAA-…respondió airada la princesa.

-Es que a mi me dijeron que trabajaría de “portero automático”, ejem…ejem…-.

En esos momentos el escuadrón de avispas, al mando de su comandante tomaba la colmena.

Tito, en un alarde de valentía y anteponiéndose a la princesa para protegerla, se dirigió al comandante avispón.

-Buenos días “monseñor”, y la señora avispa y los avispitos, ¿no le han acompañado en este viaje?_

-Pero, ¿que dices…zángano tonto?... ¿monseñor?, ¿tratas al comandante de monseñor?- dijo la princesa.

Tito se enrojeció como una “mariquita” y respondió:

Ainsss…¿no es ese el trato que tienen los “avispos”.

-Jooo, este zángano, o es tonto, o no se ha tomado hoy la pastillita- dijo en voz baja la princesa. Seguidamente, expresó con dureza:

- ¡Ea!... ya no aguanto más…tu te lo has buscado. A partir de ahora pesará sobre ti el peor castigo que se pueda dar a un miembro de la colmena…desde estos momentos serás…”La abeja negra”…

 

(Maria José escribióGuiño

José Alberto , estaba un poco harto de tanto desasosiego por todo lo que tenia que soportar, no olvidéis que es un zángano jajajaja .
Él ir a una cola del paro para buscar trabajo, hacer cursillos, tener que madrugar, etc., etc… Eso era lo peor que le podía ocurrir a nuestro protagonista.¡Que insensatez! y todo por amor, pero... un amor oculto
¡Sí , oculto!. Desde pequeñito siempre sintió atracción por una joven campesina preciosa

(Lucia,) ella era quien recogía las flores del campo por la mañana para llevárselas a su culto y admirable padre. Clarín (así le llamaban en el poblado). Era una familia pobre pero muy culta. Poco a poco tuvieron ovejas y una de ellas proporcionaba la leche para la familia, la llamaban cariñosamente “Manuela”.  Era blanca, con su lana rizada, con grandes caracoles y una sonrisa estupenda.
Recuerdo una vez a aquella ovejita en el campo que pastando por el prado me dijo.
No es mas listo el que mas lee, si no el que mas imaginación tiene…

 

(Mali dijo)

 

La abeja negra señor, - soy la abeja negra, - ¿le pasa algo? ¿Se encuentra mal?, (Claro que estaba mal, estaba agotado)
Tito volvió a darse cuenta, que se había dormido otra vez, mientras esperaba la audiencia del Rey.
- Perdón, no, no, no me pasa nada, -¿qué me decía?-
-Soy la abeja negra que le guiara ahora hasta su majestad el Rey-.
Avanzaron por varias celdas hasta que llegaron a una, era más grande de lo normal, entonces la puerta se abrió…
El Rey al verle rápidamente le conoció y furioso y altivo le decía...
- ¿Un zángano muy zángano enamorar a mi princesita pretende?-.
- ¡No vueles tan alto zángano incauto!, que mi princesita necesita un guerrero, al que nombraré "general" para que guíe mi ejército, capaz de conquistar colmenas a destajo y hacer grandes panales, grandes avances en el trabajo, y así hacer más grande mi reino, hasta hacerlo llegara a los horizontes más lejanos-.
-Y tú... zángano embelesado, contigo se perdería todo lo conseguido por mí, con el sudor de mi frente a lo largo de los años.
Tus horizontes no alcanzan... ni a los dedos de tus perezosas manos.
¿No te das cuenta que ni siquiera para mirar a la princesa, elevas lo más mínimo los párpados? Te pesan tanto, que se te cierran, te duermes…¡ siempre estás soñando...!
¡Decidme! ¡Decidme!
-¿A dónde va a ir la princesita con un zángano como tú?-...
El Zángano que no esperaba tales amonestaciones por parte del Rey, estaba anonadado, no sabía que decir, ni que hacer.
En estas estaba, cuando, se oyó una vocecilla chillando...
-¡Willieeee! ¡Willieeee!-
-¿Alguien me ha llamado?- dijo el zángano, que estaba medio atontado. Cuando se giró para ver quien había gritado, vio que...¡Era su amiga Maya...! (la que fue famosa en el lugar por su belleza y su bondad), que incansable le había buscado.
-¡Por fin te encuentro amigo descastado!. ¿Qué haces perdido en este cuento encantado?
-¡Éste no es tu cuento!, te llevaré a orillas del mediterráneo, que tomes su sol y cates nuevamente su sin fin de flores, volveremos a nuestro país multicolor...Todos llevan tiempo esperándote, nadie sabe que ocurrió…
COLORIN, COLORADO…

 

(Lucía continuóGuiño.

 

... -¡Ah, nooo...!-, el zángano salió por una vez de su zanganería.
-¡De ¡colorín colorado...nada!, este cuento que no es mi cuento pero lo será. ¡No se ha acabado-!.

Maya se sorprendió muy gratamente ante la primera muestra de carácter que vislumbraba en su amigo zángano y asombrada le preguntó:

-¿Cómo es posible que hayas cambiado tanto?-.
Tito respondió:

- "Maya, me enamoré de la princesa de este cuento y todos me desprecian en el panal por mi zanganería, el rey no quiere ni verme por aquí cerca de su princesa, necesito cambiar".
-¿Has puesto algo de tu parte?-.
-Sí, lo estoy intentando, visité a un psicoanalista, hice cursos de protocolo, acepté empleos mediocres ¡pero es tan cansado pensar y trabajar!, además el rey pretende que haga la guerra y solo imaginarlo me agota, no quiero ser guerrero, quiero zanganear, amo la paz, solo deseo llevar una vida tranquila y dulce con mi princesita...-
Maya, siempre tan bondadosa y tan alegre sintió lástima ante la angustia de su amigo zángano...

 

(Clarín continuóGuiño

 

...Y le dijo:
-Creo que tengo el trabajo perfecto para ti -con tono de complicidad.
-Te escucho -animó José Albertito el Zángano a su amiga Maya.
-Lo tuyo es la política -propuso Mayita al Zanganillo.
La cara de JA se iluminó, como si de pronto hubiera tenido una idea.
-¿Tú crees? -preguntó ilusionado.
-Ni te lo pienses -le aconsejó su amiga.
-Pero no sé qué partido elegir -dudó JA el Zángano.
-Eso no es problema -tranquilizó Mayita- toma esta carta y pregunta por don Tadeo Ramales, del partido PEE, "PARA ESO ESTAMOS", y lo demás es cosa tuya. Pero con tu inteligencia y ambición llegarás lejos, puede que a Primer Ministro del Rey, con lo cual tendrás a tiro de piedra a tu Princesa...

 

(Manolo siguióGuiño

 

… Y nuestro querido zángano militó en el PEE, pero al poco tiempo, tal vez debido a su inexperiencia en el campo de la política, cambió de ideas y por supuesto de partido, ingresando en el CACA “CONFEDERACION APISMELIFERA DE COLMENAS ASOCIADAS”.

 

Tras un periodo de entendimiento y concordia entre Tito, el rey, la princesa, etc., el cuento dio un cambio radical… (Como los que se ven por la tele).

 

Querido/a lector/a, a partir de ahora, la cosa trae “tomate”… (Como EL TOMATE de la tele).

 

Cuando uno de los “intrépidos escritores” de este cuento que no es su cuento, un tal “Manolo”, tocayo de la oveja “Manuela”…(que casualidad, ¿no? ) jajajá... se hallaba plácidamente en su casa, escribiendo otro “capitulito” de este singular relato, al ir a teclear la palabra “abeja” (para aludir a Tito, nuestro celebérrimo zángano), oyó una dulce voz femenina, diciéndole en la lejanía…

-Manolooo…la comida está en la mesa, te estamos esperando. Ven pronto, que se enfría. Es arroz, y como tardes, va a estar “para pegar carteles”-…

- Enseguida voyyy…- dijo Manolo girando la cabeza.

 

Entonces…”HORRORRR…”. Ocurrió lo que nadie jamás pudo imaginar.

En el momento de girarse, en lugar de “abeja”, tecleó “OVEJA”.

A partir de ese momento, ya nada fue igual. 

Al escribir esa palabra mágica de "oveja"  el cuento que no era un cuento se introdujo en un "Rey" de los cuentos.

 

Cual vil reseteo o formateo, todos los protagonistas del cuento que no era un cuento se transformaron, debido a que los nombres que habían sido escritos con anterioridad cambiaron al instante.

- Tito, pasó a ser “Pedro”.

- El malhumorado rey fue a partir de ese momento “El Abuelito”.

- La princesa se transformó en “Adelaida”, a quienes todos llamaban cariñosamente “Heidi”

- El comandante avispón, se transformó en un grácil pajarillo, de nombre “Pichí”

- Maya… se convirtió en “Clara”. 
Entre tanto, como fondo musical se oía..."Zanganito dime tuuú...tralari...lari...lare...loraaá..."


(Clarín escribióGuiño

Todo esto fue lo que soñó El Zángano Alberto mientras esperaba ser recibido por el Rey del cuento que no era su cuento.
Cuando despertó -¡pobre Zángano José Alberto!- era de noche y, aterido de frío, se encontraba en el límite de su propio cuento y en el del cuento en el que se metió sin ser su cuento. Lo habían llevado allí los soldados del Rey que, celosos de su identidad, lo deportaron a su cuento.
No, no lo llevó al otro cuento la curiosidad, lo llevó una ambición: encontrarse a sí mismo porque en su cuento se encontraba perdido, no había encontrado su lugar, no se sentía querido, no se reconocía a sí mismo.
Se enamoró de la princesa, sí, él mismo sintió que sólo un imbécil como él podía cometer semejante desvarío, como cuando se enamoró de la reina de la colmena. En realidad, su deseo de amar a los demás era una forma de buscar ser amado.
Triste, solo, tiritando de frío, comenzó a caminar a través de su cuento camino de su colmena.
Había aprendido la lección. Se había metido en un cuento que no era su cuento buscándose a sí mismo y ahora comprendía que no necesitaba emigrar a otro cuento para semejante aventura, le habría bastado viajar al fondo de sí mismo para encontrarse.
Pero el viaje lo daba por bueno porque le había ayudado a comprender que él era el Zángano José Alberto.
Y se fue a su colmena donde lo recibieron con alegría , pues habían dado por hecho que había muerto después de tanto tiempo sin aparecer por allí.

Y colorín colorado...

Este cuento se ha acabado.

Óle, óle y óleee...
Que maravillaaa...jajajá...
Queridos amigos, fue el maestro "Clarín" quien inició el cuento y he creido de justícia otorgarle el privilegio de que sea él quien lo acabe.
Creo que ha quedado en la justa medida, nada sobra y nada falta.
Muchísimas gracias a todos los/las amigos/as que han intervenido, ya somos "cuentistas" . Que orgullo, ¿verdad?...
Bueno...quien no ha escrito, no sabe lo que se ha perdido.
Pero habrá una segunda oportunidad, porque esta historia es de tipo "A-Y". Eso quiere decir que quizás sea  la primera, pero no la última.
Entretanto, creo que este humilde blog es el primero del mundo mundial, que cuenta con un "cuento colectivo, es decir, de varios autores ". Que satisfacción ¿verdad?

Ahora leeremos el resultado y nos deleitaremos con él.
¡Halaaa...! a disfrutar.

Besos y abrazos.
QUE DIOS OS BENDIGA.
Manolo.

P.D.- A partir de aquí se admiten comentarios sobre el cuento. Hala, animáos que os esperamos ansiosos.

 



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