Manuel Caramé Mateo.

Acerca de ...
Ver perfil público del propietario del blog
Literatura.
Participantes
Buscador
Articulos Anteriores

Servicio cortesia de miarroba.com

Valid XHTML 1.0!

Valid CSS!

CSS - Tableless

jueves, 29 de mayo de 2008

Buenas tardes, amigos.

 

¿Que os parece si en esta ocasión os relato un cuento?

 

¿Cómo? ¿Qué si es cuál?  Anda yaaa...Que nooo…que nooo…que no es el de la “buena pipa”. Leed, leed, y al final ya me diréis.

 

Érase una vez una bella adolescente, que un día iba por el campo dando un paseo y recogiendo lindas flores para hacer un bonito ramo.

 

De pronto, a la orilla de un riachuelo vio un enorme sapo verrugoso y feo, que con ojos tristes la miraba, mientras croaba sin cesar…croac…croac…croac…

 

Ella, sintiéndose conmovida ante tal escena, se agachó para verlo de cerca, pero…

 

¡Sorpresa…!  El pobre sapo, entre croar y croar, dejaba oír un leve susurro lastimero que se interpretaba así:

- ¿Porqué, Dios mío?... ¿Porqué a miii…?...buaaa…buaaa…buaaa…-

 

- Que pena, que pena mas grande tiene el pobre sapo-, se dijo para sí la joven. -Este pobre sapo lo debe estar pasando muy mal-. Seguidamente le dijo:

 

-Pobre sapito, ¿Qué te pasa?, ¿porqué lloras?...no llores por favor que te pones muy feooo…y tu no eres así.

 

Entonces, el sapo, enjugando sus lágrimas le comentó que él, de batracio no tenía nada de nada. Era un apuesto joven a quien una bruja mala, envidiosa de su belleza, lo había convertido en eso… lo que ella veía…un sapo verrugoso.

 

La joven, conmovida, le preguntó si su mal podía tener una regresión, y si de ser así, ella podía hacer algo por que sucediera.

 

En ese momento, el sapo cambió su cara triste por una gran sonrisa y se puso a dar saltos de alegría, respondiendo con entereza a la joven.

- Verás, sólo hay una forma de que yo vuelva a mi estado anterior. Eso sólo ocurrirá si una bella joven me lleva a su casa, y una vez llegada la noche, cuando vaya a dormir, me pone con cuidado debajo de su almohada. Sólo así, a la siguiente mañana, habré recobrado mi imagen de apuesto joven. ¿Tú serías capaz de hacer eso por mi?-.

 

La joven no respondió. Con una sonrisa de oreja a oreja, tomó cuidadosamente al sapo entre sus manos, lo trasladó a su casa y sin que su familia pudiera darse cuenta de nada, lo llevó a su habitación y lo dejó con cuidado en una linda cajita de madera, a la espera de que llegara la noche.

 

Una vez hubo oscurecido, la joven se fue a la cama, no sin antes sacar al sapo de la cajita y ponerlo suavemente debajo de su almohada, con cuidado e no asfixiarlo. En esos momentos su imaginación se puso en marcha hasta que el sopor se adueñó de ella.

 

Esa noche, la joven tuvo todo tipo de sueños, desde los bonitos, en los que el sapo se convertía en un bello príncipe, hasta las peores pesadillas, en las que veía al triste animal transformarse en monstruos, como Cerbero, Polifemo, Quimera, Basilisco, etc….

 

Pero, al fin, llegó la mañana siguiente, y… ¿saben que ocurrió?

 

La joven al despertar tuvo la más maravillosa visión que jamás nadie se pueda imaginar. Junto a ella yacía un apuesto adolescente mirándola con ojos de agradecimiento.

 

Y este es el cuento.

 

Bueno… ¡ejem!…¡ejem!…quiero decir que…en fin…que…

 

…que este es el cuento que la joven largó a su padre y a su madre cuando aquella mañana, de forma imprevista irrumpieron en su habitación, sorprendiéndola con un muchacho en la cama.

 

La moraleja pendeja:

 

Desde ahí, la muchachita

Cada vez que dijo algo

La callaron con risitas

Y por su afán de cuentista

Le respondieron…por “lista”

Sin lobos “caperucitaaa...”.

 

Jajajá…Yo no se que os habrá parecido, queridos amigos, pero yo he disfrutado como un crío escribiendo este cuento…

¿Cuento?...¿dije cuento?...

¡Anda yaaa…! Cuentooo…La niña lo que hizo fue hartarse de “titopepe” con el chaval, jajajá…

 

Hasta la próxima, amigos.

 

Manolo. Hoy  no me podéis negar que he sido un auténtico “cuentista”, jajajá…

 

 

 

 

 

 

 

 

 



Comentarios