La música de mi vida.
Yo siempre dije que la vida es música y la música vida.
Después de que Doña Pepa Flower´s, “Marisol”, hiciera el “flím” “Un rayo de luz”, unos “Diablos”, para no ser menos cantaron a “Un rayo de sol”, mientras otros, haciendo uso de la alquimia, usaban la “Formula V” para asegurar el futuro de su pareja, pregonando a los cuatro vientos eso de “Tengo tu amor”.
Pero ahí no queda la cosa, otros monstruos de la música cuales tiranosaurios… “Si…rex”, invocaban con vehemencia a las brujas diciendo “Si yo tuviera una escoba”.
Fue tal la fama adquirida por estos señores que cuando alguien preguntaba quienes eran, todos respondían, son siempre los mismos.
Por ello, y para evitar confusiones, “Los mismos” en lugar de usar la escoba, optaron por viajar en “El vuelo 502”,
¡Ahhh…! aquellos si que eran buenos tiempos donde las canciones además de bonitas eran didácticas.
Aún recuerdo cuando un señor, muy simpático y elegante (palmeros incluidos), nos deleitaba y a su vez corregía por navidad, para que hablásemos con propiedad.
Mientras señalaba aquellos nacimientos de fabricación casera, repetía sin tregua…
“Que no lo llames Belén, Belén…”
Es que realmente no era un Belén…era un portalito.
Tanto énfasis puso este señor en su canción, que su eco llegó hasta allende los mares.
Fíjense si fue así, que una vez, a un trío muy simpático y agradable que conocí y que eran “Los tres, sudamericanos”, al preguntarle yo como se habían enterado de la historia del portal navideño, me respondieron…”Me lo dijo “Peret”, que estuvo en Mallorca…”.
A raíz de ello, y para no ser menos, otro amabilísimo sudamericano, el señor Luis Aguilé, hizo alarde de su generosidad haciendo una invitación universal.
Por todas partes se oía su voz diciendo aquello de “Ven a mi casa esta navidad”…
Tanto es así que la invitación se le fue de las manos, y terminó mostrando su enojo, sobre todo con un hombre de tez blanca como la cal que resultó ser un abusón, al acudir para saciar su apetito, que era bastante.
Desde entonces, el señor Aguilé no hizo más que repetir y repetir…
“Maldito sea el tío cal-hambre”.
Claro que no todo fue malo y abusivo en su gentil invitación.
Algunas damas también acudieron, siendo del agrado del señor Aguilé.
Lo sé porque a un amigo común, le dijo confidencialmente mientras se dirigía a una guapa joven que había acudido a la invitación…
“La chatunga tiene algo que me gussstaaa…”
Esas palabras fueron silenciadas por la intervención de un joven de nombre “Jenristifen” que señalando al interior de su cubata, denunciaba a gritos la sustracción del gajo cítrico, repitiendo incesantemente…
Mi limón…mi limonero…
En fin, amigos, historias como esta las habrá a miles, ¿verdad? , jajajá…
Hacía tiempo que no entraba y os echaba mucho de menos, por ello decidí dar esta breve e improvisada pincelada de historia musical, en la que todos estaréis de acuerdo conmigo, sobre su buen hacer docente.
Esta conclusión la saco por mí.
Si se fijan, al principio del relato, cuando menciono a Marisol y su película, creo que escribo con propiedad, pero a veces los conocimientos nos llegan tarde, porque…
Yo, que toda mi vida he dicho “penícula”…”penícula”, ahora que aprendo que no se dice “penícula”, si no PELÍCULA, resulta que han cambiado la palabra.
Ahora se dice “FLIM”.
En fin… cosas de la vida.
Besos a las damas y abrazos a los caballeros
Que Dios os bendiga.
Manolo



