Buenas tardes de nuevo, queridos amigos.
Esta tarde es “mucha tarde”, porque además del relato de “Clarín”, he recibido otro de Maria José, que está para comérselo.
Al “maestro” Clarín ya le conocéis, y sé que aunque vais a disfrutar con su relato, no os sorprenderá porque sabéis la calidad que tiene su pluma escribiendo.
Pero Maria José…Maria José se ha atrevido con un relato…
ALELUYAAA… ALELUYAAA…
A mi me ha gustado mucho… mucho…mucho, y espero y confío que a vosotros también.
¡Venga…!, os dejo que disfrutéis de su relato. Veréis que arteee…
Mi amiga Maria José cumple como “escritora”. No me lo puedo creer, que arte más grande… Dios mio...que arte más grande...
Manolo.
UN RELATO QUE QUEDÓ DE “MIEDO”
Hola, ¿que tal?, me voy a presentar.
Me llamo Lola, tengo 43 años, me gusta estar con amigos y contar historias de lo que sea, aunque siento especial preferencia por el terror, así que empiezo mi relato.
Era una noche tranquila y todos dormían, yo sentí algo, ¿qué sería?, no sabría explicarlo.
Es como cuando se tienes frío, pero al arroparte sientes calidez.
Me pongo una bata y las zapatillas, salgo de la habitación y me dirijo a la escalera, veo en ella algo extraño.
¡Sangre!… es sangre. Unto los dedos y empieza a emanar una gelatina que los impregna.
Yo no llego a entender que puede ser, y por motivos de curiosidad pruebo un poquito para determinar sabor y olor.
Es algo “muy dulce” y con fragancia “exquisita”. Pienso en la mermelada de pétalos de rosa (esa que se le pone al paté o fuá) y cuando estoy poniendo verde a los amigos por desastrados, veo dos luces destellantes.
No tiene gran importancia porque descubro que es Puri, la gata del propietario de la casa.
Puri… Puri…¿que haces ahí sola? Ven pequeña, que quiero enseñarte algo. La gata viene sigilosamente hacia mí y la veo con aspecto “extraño”. Ha tomado mermelada de flores y es alérgica, cuando la voy a acariciar me muestra desafiante todos sus dientes… ¡Uf…! sus colmillos son enormes, su lengua se ve blanda y muy sensual, y... “los ojos”… los ojos son diferentes, los veo muy brillantes y maléficos.
Algo le pasa a Puri …
Su comportamiento me asusta, pero por otro lado, no puedo dejar de mirar a esa gata que tanto me ha aportado con sus topaditas de caricia en mi pierna. ¡Puri…! ¿Que te pasa? ¿Estás bien?...
Es entonces cuando empiezo a ver un felino diferente.
Su cuerpo empieza a tiritar, sus garras a agrandarse y el pelaje a cambiar de tono.
Poco a poco, veo como el gato deja de serlo y se convierte en una triste rata.
Eso es lo peor que le podía haber pasado a Puri, ya que para cualquier gato, convertirse en rata debe ser “humillante”.
Yo insito en llamarla… ¡Puri… Puri… !, pero ella no quiere saber nada de mí.
Ha cambiado tanto que solo desea pasar desapercibida.
Vuelvo a insistir… ¡Puri…por favor!, ¿qué te pasa? , pero ella, indiferente, desaparece por un agujero de la pared. Se adentra en un mundo que se supone desconocido y lleno de soledad y abandono.
No quiero que probéis mermeladas rebuscadas, esto es un testimonio de lo que os puede pasar si no sois tradicionales.
La mermelada de ciruelas, fresa, melocotón, etc., son las de toda la vida, pero tomar mermelada de pétalos de rosa, jazmín, violetas o amapola, no debe ser muy aconsejable.
Yo, por si las moscas, mejor me voy a tomar un café “do Brasil”, comprado en la tienda de Paca.
Ya os contaré los resultados, igual me convierto en la “Mujer murciélago”, a la que también conozco a través de algún que otro sueño.
Un terrorífico saludo de alguien que disfruta con la buena gastronomía, porque, valiendo la redundancia, si la gastronomía es buena…está DE MIEDOOO…
Jajajá…
Maria José.
Esta tarde es “mucha tarde”, porque además del relato de “Clarín”, he recibido otro de Maria José, que está para comérselo.
Al “maestro” Clarín ya le conocéis, y sé que aunque vais a disfrutar con su relato, no os sorprenderá porque sabéis la calidad que tiene su pluma escribiendo.
Pero Maria José…Maria José se ha atrevido con un relato…
ALELUYAAA… ALELUYAAA…
A mi me ha gustado mucho… mucho…mucho, y espero y confío que a vosotros también.
¡Venga…!, os dejo que disfrutéis de su relato. Veréis que arteee…
Mi amiga Maria José cumple como “escritora”. No me lo puedo creer, que arte más grande… Dios mio...que arte más grande...
Manolo.
UN RELATO QUE QUEDÓ DE “MIEDO”
Hola, ¿que tal?, me voy a presentar.
Me llamo Lola, tengo 43 años, me gusta estar con amigos y contar historias de lo que sea, aunque siento especial preferencia por el terror, así que empiezo mi relato.
Era una noche tranquila y todos dormían, yo sentí algo, ¿qué sería?, no sabría explicarlo.
Es como cuando se tienes frío, pero al arroparte sientes calidez.
Me pongo una bata y las zapatillas, salgo de la habitación y me dirijo a la escalera, veo en ella algo extraño.
¡Sangre!… es sangre. Unto los dedos y empieza a emanar una gelatina que los impregna.
Yo no llego a entender que puede ser, y por motivos de curiosidad pruebo un poquito para determinar sabor y olor.
Es algo “muy dulce” y con fragancia “exquisita”. Pienso en la mermelada de pétalos de rosa (esa que se le pone al paté o fuá) y cuando estoy poniendo verde a los amigos por desastrados, veo dos luces destellantes.
No tiene gran importancia porque descubro que es Puri, la gata del propietario de la casa.
Puri… Puri…¿que haces ahí sola? Ven pequeña, que quiero enseñarte algo. La gata viene sigilosamente hacia mí y la veo con aspecto “extraño”. Ha tomado mermelada de flores y es alérgica, cuando la voy a acariciar me muestra desafiante todos sus dientes… ¡Uf…! sus colmillos son enormes, su lengua se ve blanda y muy sensual, y... “los ojos”… los ojos son diferentes, los veo muy brillantes y maléficos.
Algo le pasa a Puri …
Su comportamiento me asusta, pero por otro lado, no puedo dejar de mirar a esa gata que tanto me ha aportado con sus topaditas de caricia en mi pierna. ¡Puri…! ¿Que te pasa? ¿Estás bien?...
Es entonces cuando empiezo a ver un felino diferente.
Su cuerpo empieza a tiritar, sus garras a agrandarse y el pelaje a cambiar de tono.
Poco a poco, veo como el gato deja de serlo y se convierte en una triste rata.
Eso es lo peor que le podía haber pasado a Puri, ya que para cualquier gato, convertirse en rata debe ser “humillante”.
Yo insito en llamarla… ¡Puri… Puri… !, pero ella no quiere saber nada de mí.
Ha cambiado tanto que solo desea pasar desapercibida.
Vuelvo a insistir… ¡Puri…por favor!, ¿qué te pasa? , pero ella, indiferente, desaparece por un agujero de la pared. Se adentra en un mundo que se supone desconocido y lleno de soledad y abandono.
No quiero que probéis mermeladas rebuscadas, esto es un testimonio de lo que os puede pasar si no sois tradicionales.
La mermelada de ciruelas, fresa, melocotón, etc., son las de toda la vida, pero tomar mermelada de pétalos de rosa, jazmín, violetas o amapola, no debe ser muy aconsejable.
Yo, por si las moscas, mejor me voy a tomar un café “do Brasil”, comprado en la tienda de Paca.
Ya os contaré los resultados, igual me convierto en la “Mujer murciélago”, a la que también conozco a través de algún que otro sueño.
Un terrorífico saludo de alguien que disfruta con la buena gastronomía, porque, valiendo la redundancia, si la gastronomía es buena…está DE MIEDOOO…
Jajajá…
Maria José.

