Buenas tardes queridos/as amigos/as.
Esta tarde nos visita una preciosa poesía de una amiga, que por su contenido y belleza, a mi criterio, ha merecido engrandecer este blog, como ya lo han hecho otros/as amigos/as y colaboradores.
Mi amiga se llama Fátima y espero que no sea la única vez que nos visite.
Es cierto que siempre he dicho que "El humor es una cosa muy seria" y casi todos mis escritos van encaminados por esa vertiente, aunque a veces también me pongo serio, pero ello no implica que no haya podido resistirme a la tentación de hacer pública esta belleza, porque sus letras no merecen estar sombrías, deben airearse a los cuatro vientos para que sean admiradas y gozadas por todos.
Lo demás depende de vosotros, juzgad con vuestro propio criterio.
¡Hala...! a disfrutar.
Manolo.
INTIMIDAD ENAMORDA
Calla, que tu voz conduce a pecar sobre las aguas de la enredadera,
calla, que tus palabras a veces hieren de lo tibias y sinceras,
calla, que tu susurro reclama la ausencia de mi cintura en la batalla,
calla, que un rumor tuyo desvanece mis presuras y fronteras...calla.
Que mis temores se me enredan en mi profunda cascada,
pisando cruelmente la hierba por las pisadas allanada,
inclinándome en el rellano de tu sabor agridulce de yugo carnal,
obligándome a repudiar el orgullo de esta pecadora mortal.
No hay lidia mas esparcida que intentar tus besos esquivar,
ni lanza mas afilada que tus pupilas negras clavándose al mirar,
dejándome el surco de uñas en los vírgenes y castos compases,
de la inocencia perdida entre flores venenosas y estrellas fugaces.
Entre rastros perdidos vaga el sudor del infinito invierno,
buscando el canal que lo devuelva impoluto a su cabal gobierno.
Mas la primavera sabia e impetuosa detiene la esperanza,
agradeciendo pícaramente permanecer en tal vana añoranza.
Y cuando las musas descansan sobre el sereno y tibio atardecer,
cuando la noche cae sobre el asfalto del ocaso, y lo hace enmudecer,
cuando el frío se rinde inminente en el cálido edredón de mi aliento,
cuando mis párpados cansados apagan la luz exterior... Te siento.
Y allí te veo, sentado en la lumbre de mi oscuridad, que enciendo,
escalando desafiantes murallas sobre mi dormida ciudad latiendo,
surcando intrépido el quicio de mis sueños en mi sábana templada,
fusionando la pasión entre mis realidades de mujer enamorada...
Vas soslayando recelos guardados que empañan mi claridad,
apartando los límites y fronteras que entorpecen la libertad
de penetrar absorto en el sublime fondo del amor permitido,
y alimentando al duende travieso de un bello deseo escondido.
Que la noche tiene el arte de permitir todas las locuras,
todas las que imagino contigo y con tu piel a oscuras,
tantas como puedas atrapar, robarlas y hacerte dueño,
que se hacen realidad en el instante que cruzas mi sueño.
Adoro la noche porque renaces en el abismo de mi espacio,
adoro el amanecer porque tus besos me despiertan despacio,,
adoro la madrugada por tenerte en mi cama y en cada poro...
al día por pensarte y a la tarde que adivina la noche... los adoro...
¡Dios, quiero volar! Para rozar la altura de tus sueños,
subyugar toda mi conciencia y regalarme, a ti, mi dueño,
desenredar mis lívidos besos y susurrarle a tu suspiro,
para derramarme y navegar en tu sonrisa dando un giro...
¡Dios, quiero volar! Retozando libremente en travesura,
ser un alma extensa que goza de su mundo con soltura,
sin noción del tiempo, como juega alegre un tierno niño,
amándote íntegro y derrochando felizmente mi cariño...
¡Dios, quiero volar! ¿quién me toma el corazón?...¡Para ti!...
mímalo celosamente porque en él llevas todo lo que fui,
guárdalo y busca en él mis sentimientos con paciencia,
todo lo que por ti soy... y lo que se fue con mi inocencia...
Fátima Peña.
Esta tarde nos visita una preciosa poesía de una amiga, que por su contenido y belleza, a mi criterio, ha merecido engrandecer este blog, como ya lo han hecho otros/as amigos/as y colaboradores.
Mi amiga se llama Fátima y espero que no sea la única vez que nos visite.
Es cierto que siempre he dicho que "El humor es una cosa muy seria" y casi todos mis escritos van encaminados por esa vertiente, aunque a veces también me pongo serio, pero ello no implica que no haya podido resistirme a la tentación de hacer pública esta belleza, porque sus letras no merecen estar sombrías, deben airearse a los cuatro vientos para que sean admiradas y gozadas por todos.
Lo demás depende de vosotros, juzgad con vuestro propio criterio.
¡Hala...! a disfrutar.
Manolo.
INTIMIDAD ENAMORDA
Calla, que tu voz conduce a pecar sobre las aguas de la enredadera,
calla, que tus palabras a veces hieren de lo tibias y sinceras,
calla, que tu susurro reclama la ausencia de mi cintura en la batalla,
calla, que un rumor tuyo desvanece mis presuras y fronteras...calla.
Que mis temores se me enredan en mi profunda cascada,
pisando cruelmente la hierba por las pisadas allanada,
inclinándome en el rellano de tu sabor agridulce de yugo carnal,
obligándome a repudiar el orgullo de esta pecadora mortal.
No hay lidia mas esparcida que intentar tus besos esquivar,
ni lanza mas afilada que tus pupilas negras clavándose al mirar,
dejándome el surco de uñas en los vírgenes y castos compases,
de la inocencia perdida entre flores venenosas y estrellas fugaces.
Entre rastros perdidos vaga el sudor del infinito invierno,
buscando el canal que lo devuelva impoluto a su cabal gobierno.
Mas la primavera sabia e impetuosa detiene la esperanza,
agradeciendo pícaramente permanecer en tal vana añoranza.
Y cuando las musas descansan sobre el sereno y tibio atardecer,
cuando la noche cae sobre el asfalto del ocaso, y lo hace enmudecer,
cuando el frío se rinde inminente en el cálido edredón de mi aliento,
cuando mis párpados cansados apagan la luz exterior... Te siento.
Y allí te veo, sentado en la lumbre de mi oscuridad, que enciendo,
escalando desafiantes murallas sobre mi dormida ciudad latiendo,
surcando intrépido el quicio de mis sueños en mi sábana templada,
fusionando la pasión entre mis realidades de mujer enamorada...
Vas soslayando recelos guardados que empañan mi claridad,
apartando los límites y fronteras que entorpecen la libertad
de penetrar absorto en el sublime fondo del amor permitido,
y alimentando al duende travieso de un bello deseo escondido.
Que la noche tiene el arte de permitir todas las locuras,
todas las que imagino contigo y con tu piel a oscuras,
tantas como puedas atrapar, robarlas y hacerte dueño,
que se hacen realidad en el instante que cruzas mi sueño.
Adoro la noche porque renaces en el abismo de mi espacio,
adoro el amanecer porque tus besos me despiertan despacio,,
adoro la madrugada por tenerte en mi cama y en cada poro...
al día por pensarte y a la tarde que adivina la noche... los adoro...
¡Dios, quiero volar! Para rozar la altura de tus sueños,
subyugar toda mi conciencia y regalarme, a ti, mi dueño,
desenredar mis lívidos besos y susurrarle a tu suspiro,
para derramarme y navegar en tu sonrisa dando un giro...
¡Dios, quiero volar! Retozando libremente en travesura,
ser un alma extensa que goza de su mundo con soltura,
sin noción del tiempo, como juega alegre un tierno niño,
amándote íntegro y derrochando felizmente mi cariño...
¡Dios, quiero volar! ¿quién me toma el corazón?...¡Para ti!...
mímalo celosamente porque en él llevas todo lo que fui,
guárdalo y busca en él mis sentimientos con paciencia,
todo lo que por ti soy... y lo que se fue con mi inocencia...
Fátima Peña.

