En aquél colegio, cada clase era un mundo aparte, y aquella mañana, la señorita Patricia, afortunada entre las maestras porque la ventana de su clase daba directamente a una pequeña playa, donde los bañistas se aliviaban de aquel caluroso mes de mayo, decidió hacer un ejercicio de poesía, ambientada en la visión del momento.
- Bueno niños, ahora yo os iré llamando y saldréis de uno en uno a la ventana para que hagáis una poesía inspirados en lo que veáis por ella.
Julita, te toca a ti, eres la primera- .
Julita quedó con la mirada perdida y al momento dijo…
- Que bonita es la paz, que se siente al ver el mar –
Plas… plas… plas… plas… plas… plas… plas… plas… plas…
Una estruendosa ovación se oyó en la clase, mientras la profesora dijo a la alumna…
- ¿Sabes que tienes un diez?...lo has hecho de maravilla, puedes sentarte.
Seguidamente se oyó la voz de la señorita Patricia…
- Loli… a la ventana…-
Loli se preparó y después de un minuto de meditación declamó…
- A aquella señora de la sombrilla, le llega el agua por las rodillas -.
Bueno, no está mal, vaya…un ocho, tienes un ocho.
Seguidamente la señorita dijo en voz alta…
- Jaimito…a la ventana…-
Jaimito se apoyó en el quicio, y sin demorar un solo segundo dijo…
- Y a aquella señora del “moño”, le llega el agua...también por las rodillas-.
La profesora intervino:
- Pero…Jaimitoooo, eso no pega ni con cola…-
- ¿Que nó?…¿que no pega, señorita?
Venga a la ventana dentro de cuatro horas…cuando haya subido la marea. Entonces hablaremos si pega o no -.
Jajajá… jajajá… jajajá… jajajá… jajajá… jajajá… jajajá… jajajá…
Estruendosas risas se oyeron por los pasillos, hasta perderse a la altura de la clase de don Guillermo, donde se daba historia y literatura.
El profesor, después de haber hecho un examen a toda la clase, se dispuso a examinar oralmente a Virtudes y a Juan Luis. La primera era una alumna que el día de la evaluación no pudo asistir por estar con gripe, pero era hija de un íntimo amigo de don Guillermo y por ello tenía un interés especial en que aprobase. Juan Luis era un alumno muy educado aunque un poco “espeso” para asimilar lecciones, y que también había adolecido de los mismo.
Primeramente le tocó el turno a Virtudes.
- Veamos, Virtudes, sólo te haré una pregunta, si me la respondes ya quedas aprobada. La pregunta es la siguiente… ¿Quién escribió El Tenorio?...-
Virtudes solo repitió…- ¿El Te…Te...Tenorio?...pues…pues, ahora no caigo…-
- Venga, mujer que es muy fácil- dijo don Guillermo, acercándose a ella-
Nada….nada…Virtudes no lo sabía
- Es que no me acuerdo-
- Venga mujer, que no se diga, venga...-
La clase permanecía expectante…
- Ainsssss…es que no puedo, no me acuerdo….- Insistió ella.
Entonces, don Guillermo, acercando disimuladamente su boca a la oreja de su alumna le susurró…
- ZORRILLA -…
Virtudes, al oír eso dio un respingo y olvidándose del respeto debido, respondió a don Guillermo en voz alta…
- CABRONCETEEEE-…
- Upsssss...exclamó Don Guillermo, poniéndose de todos los colores, y antes de que la cosa fuera a mayores, haciendo uso de su experiencia, dijo…
- Bueno, dejémoslo ahí, más tarde lo aclararemos, ahora te toca a ti, Juan Luis, te queda el examen de historia, por lo tanto te examinaré igual que a Virtudes, es decir, sólo una pregunta y si aciertas, estás aprobado, ¿vale?...
Ahí va la pregunta…
¿Cómo se llamó el emperador mas relevante y mundialmente conocido que ha habido en Francia?-.
Juan Luis, se puso a pensar, pero no se le venía ningún nombre a la cabeza.
- No sé, don Guillermo, no recuerdo a nadie -
- Si, hombre, si…seguro que lo sabes…Él era conocido por su costumbre de llevar siempre su mano derecha debajo de la chaquetilla de uniforme… Qué…¿Te acuerdas?-
- ¡Ufff!... ¿Estaré atravesando una laguna espacio temporal?...porque se me ha quedado la mente totalmente en blanco- dijo Juan Luis.
Don Guillermo, que aparte de ser un hombre muy amable era un profesor al que le encantaba ayudar a sus alumnos, en un alarde de generosidad le dijo a Juan Luis:
- Vamos a ver.
Ve a la sala de profesores que está aquí al lado y dentro del frigorífico hay una botella de coñac “Napoleón”.
Échame una copa de coñac “Napoleón”, pero cuidado, no te vayas a equivocar ¿eh?...
Que el coñac sea “Napoleón”.
Me la traes la copa de coñac “Napoleón”, y mientras, a ver si recuerdas algo…-
Juan Luis fue presto a complacer a Don Guillermo, hizo toda la operación y volvió con la copa de coñac en la mano, entregándosela al profesor quien complacido le volvió a preguntar…
- Qué… ¿Te acordaste de quien era el general?...-
- Que va, don Guillermo, nada de nada, como le dije, la mente en blanco… ¡Ufff!-
-Vaya por Diossssss…- Dijo don Guillermo.
- Bueno, te daré una última oportunidad…Ve nuevamente al frigorífico, abre la puerta y asegúrate de que la botella de coñac “Napoleón” quedó firme y sin riesgos de tumbarse, porque si se cae…no veas hasta donde llegará el coñac “Napoleón”.
Así lo hizo el alumno, más esta vez, al regresar lucía una sonrisa de oreja a oreja.
- Vaya. Hombre, que sonriente vienes, eso me alegra… ¿Quiere decir que te acordaste del nombre del afamado general?- Preguntó el profesor.
Al momento, Juan Luis asintió, mientras oía un gran ¡Ohhhhhhhhhhhh!, proveniente de toda la clase.
- Venga hombre, no nos hagas más de esperar, y sorpréndenos con tu sabiduría… ¿Quién fue ese famoso e importante personaje de Francia?- Dijo don Guillermo
Seguidamente, Juan Luis, en un alarde de seguridad, echó su cuerpo hacia atrás, y tras dos ¡ejem!…¡ejem!… voceó…
- El General...“KELVINATOR”.
Ni que decir tiene que don Guillermo, al oír esa respuesta se quedó “helado”, jajajá…
Dedicado a :
MI amigo M.O. con un abrazo.
- Bueno niños, ahora yo os iré llamando y saldréis de uno en uno a la ventana para que hagáis una poesía inspirados en lo que veáis por ella.
Julita, te toca a ti, eres la primera- .
Julita quedó con la mirada perdida y al momento dijo…
- Que bonita es la paz, que se siente al ver el mar –
Plas… plas… plas… plas… plas… plas… plas… plas… plas…
Una estruendosa ovación se oyó en la clase, mientras la profesora dijo a la alumna…
- ¿Sabes que tienes un diez?...lo has hecho de maravilla, puedes sentarte.
Seguidamente se oyó la voz de la señorita Patricia…
- Loli… a la ventana…-
Loli se preparó y después de un minuto de meditación declamó…
- A aquella señora de la sombrilla, le llega el agua por las rodillas -.
Bueno, no está mal, vaya…un ocho, tienes un ocho.
Seguidamente la señorita dijo en voz alta…
- Jaimito…a la ventana…-
Jaimito se apoyó en el quicio, y sin demorar un solo segundo dijo…
- Y a aquella señora del “moño”, le llega el agua...también por las rodillas-.
La profesora intervino:
- Pero…Jaimitoooo, eso no pega ni con cola…-
- ¿Que nó?…¿que no pega, señorita?
Venga a la ventana dentro de cuatro horas…cuando haya subido la marea. Entonces hablaremos si pega o no -.
Jajajá… jajajá… jajajá… jajajá… jajajá… jajajá… jajajá… jajajá…
Estruendosas risas se oyeron por los pasillos, hasta perderse a la altura de la clase de don Guillermo, donde se daba historia y literatura.
El profesor, después de haber hecho un examen a toda la clase, se dispuso a examinar oralmente a Virtudes y a Juan Luis. La primera era una alumna que el día de la evaluación no pudo asistir por estar con gripe, pero era hija de un íntimo amigo de don Guillermo y por ello tenía un interés especial en que aprobase. Juan Luis era un alumno muy educado aunque un poco “espeso” para asimilar lecciones, y que también había adolecido de los mismo.
Primeramente le tocó el turno a Virtudes.
- Veamos, Virtudes, sólo te haré una pregunta, si me la respondes ya quedas aprobada. La pregunta es la siguiente… ¿Quién escribió El Tenorio?...-
Virtudes solo repitió…- ¿El Te…Te...Tenorio?...pues…pues, ahora no caigo…-
- Venga, mujer que es muy fácil- dijo don Guillermo, acercándose a ella-
Nada….nada…Virtudes no lo sabía
- Es que no me acuerdo-
- Venga mujer, que no se diga, venga...-
La clase permanecía expectante…
- Ainsssss…es que no puedo, no me acuerdo….- Insistió ella.
Entonces, don Guillermo, acercando disimuladamente su boca a la oreja de su alumna le susurró…
- ZORRILLA -…
Virtudes, al oír eso dio un respingo y olvidándose del respeto debido, respondió a don Guillermo en voz alta…
- CABRONCETEEEE-…
- Upsssss...exclamó Don Guillermo, poniéndose de todos los colores, y antes de que la cosa fuera a mayores, haciendo uso de su experiencia, dijo…
- Bueno, dejémoslo ahí, más tarde lo aclararemos, ahora te toca a ti, Juan Luis, te queda el examen de historia, por lo tanto te examinaré igual que a Virtudes, es decir, sólo una pregunta y si aciertas, estás aprobado, ¿vale?...
Ahí va la pregunta…
¿Cómo se llamó el emperador mas relevante y mundialmente conocido que ha habido en Francia?-.
Juan Luis, se puso a pensar, pero no se le venía ningún nombre a la cabeza.
- No sé, don Guillermo, no recuerdo a nadie -
- Si, hombre, si…seguro que lo sabes…Él era conocido por su costumbre de llevar siempre su mano derecha debajo de la chaquetilla de uniforme… Qué…¿Te acuerdas?-
- ¡Ufff!... ¿Estaré atravesando una laguna espacio temporal?...porque se me ha quedado la mente totalmente en blanco- dijo Juan Luis.
Don Guillermo, que aparte de ser un hombre muy amable era un profesor al que le encantaba ayudar a sus alumnos, en un alarde de generosidad le dijo a Juan Luis:
- Vamos a ver.
Ve a la sala de profesores que está aquí al lado y dentro del frigorífico hay una botella de coñac “Napoleón”.
Échame una copa de coñac “Napoleón”, pero cuidado, no te vayas a equivocar ¿eh?...
Que el coñac sea “Napoleón”.
Me la traes la copa de coñac “Napoleón”, y mientras, a ver si recuerdas algo…-
Juan Luis fue presto a complacer a Don Guillermo, hizo toda la operación y volvió con la copa de coñac en la mano, entregándosela al profesor quien complacido le volvió a preguntar…
- Qué… ¿Te acordaste de quien era el general?...-
- Que va, don Guillermo, nada de nada, como le dije, la mente en blanco… ¡Ufff!-
-Vaya por Diossssss…- Dijo don Guillermo.
- Bueno, te daré una última oportunidad…Ve nuevamente al frigorífico, abre la puerta y asegúrate de que la botella de coñac “Napoleón” quedó firme y sin riesgos de tumbarse, porque si se cae…no veas hasta donde llegará el coñac “Napoleón”.
Así lo hizo el alumno, más esta vez, al regresar lucía una sonrisa de oreja a oreja.
- Vaya. Hombre, que sonriente vienes, eso me alegra… ¿Quiere decir que te acordaste del nombre del afamado general?- Preguntó el profesor.
Al momento, Juan Luis asintió, mientras oía un gran ¡Ohhhhhhhhhhhh!, proveniente de toda la clase.
- Venga hombre, no nos hagas más de esperar, y sorpréndenos con tu sabiduría… ¿Quién fue ese famoso e importante personaje de Francia?- Dijo don Guillermo
Seguidamente, Juan Luis, en un alarde de seguridad, echó su cuerpo hacia atrás, y tras dos ¡ejem!…¡ejem!… voceó…
- El General...“KELVINATOR”.
Ni que decir tiene que don Guillermo, al oír esa respuesta se quedó “helado”, jajajá…
Dedicado a :
MI amigo M.O. con un abrazo.

