Pepe, Curro, Paco y Toni, eran compañeros de trabajo…y sin embargo amigos.
Todos los días, al acabar la jornada en la fábrica, una vez en la calle, los cuatro se reencontraban en el “Bache de Julián”(En Cádiz, a los escasos bares que quedan donde se acostumbra sólo a beber y dialogar, y frecuentados generalmente por pequeños grupos de hombres se les llama “bache”, y con menor uso “tasca”), donde degustaban un exquisito caldo.
Posiblemente néctar enviado para ellos directamente por Baco, a quién Pepe respetuosamente llamaba “Brancisco”, ya que decía no tener confianza con él.
Para ellos, este “quedar diario” era como un ritual del que difícilmente podían prescindir, y evidentemente conllevaba una liturgia.
Cuando Julián servía la primera ronda de vinos, Tony cogía su vaso y se encaminaba hacia la puerta. Una vez comprobado que no pasaba nadie, arrojaba el vino a la calle, seguidamente pedía a Julián que llenara nuevamente el vaso.
Así un día tras otro, hasta que la curiosidad de Pepe no pudo más, y preguntó.
- ¿Qué pasa? ¿Porqué cada vez que venimos y pedimos la primera ronda, tiras tu vino a la calle?-
Tony respondió:
- Sé que no es normal lo que hago, pero es que el primer vaso…“me sienta fatal”-
Los demás se miraron atónitos y…jajajá…jajajá…
Entre risas y risas, levantaron sus vasos y al unísono recitaron:
Seguidamente otra ronda, sin que se percataran de la entrada de Miguelito, un respetado que nació enano, y que era querido de todos ya que él, muy lejos de llorar por los rincones su atípica morfología, alardeaba e incluso se permitía bromear sobre ella.
A veces, cuando se pasaba de copas tarareaba una canción cuya letra decia...."Tengo en el pecho una florrrr...y en la espalda la macetaaaaa".
Esas bromas eran permitidas entre amigos, pero…que nadie se pasara con él maliciosamente, porque le ponía rápidamente un par de “baderillas” a quien fuera.
Prueba de ellos es que una vez entró en el bache un gigante de casi dos metros, y trás pedir una copa se dirigió a Miguelito diciéndole en plan “gracisoso, malicioso y despectivo”…
- Y…tú…¿Por qué eres tan chiquito?-
Todos los allí presentes se prepararon para saltar sobre el gigante como si fueran leones, pero no hizo falta, porque Miguelito sin inmutarse, y como el que no quiere la cosa, respondió.
- Pues la respuesta es muy sencilla…es que yo soy hijo de “UN SOLO PADRE”... ¿Tu cuantos padres tienes?...
En esos momentos… jajajá… jajajá… jajajá…Estruendosas risas se escucharon por doquier, mientras que el grandullón, más colorado que un tomate y más apocado que nadie, decía a Julián en voz baja:
-¿Q…qu…qué le debo?-
Seguidamente abonó la consumición sin apurarla, y abandonó el bache.
Miguelito agradeció a sus amigos el apoyo,y para celebrar la “lección” dada al grande, pidió una copa de “güisqui”, que le fue servida al momento.
Miguel, al notar que varios pares de ojos se clavaban en él, tomo la copa llevándola suavemente hacia la boca :y la apuró hasta la última gota, mientras oía a coro…
-Iiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiinnnnnnnnn…caaaaaaa…brónnnnnn…-
Jajajá…eran sus amigos los que bromeaban con él, y Miguel era el primero en divertirse, porque sabía que lo querían a morir…por lo que seguidamente y siguiendo la broma exclamó estremecido:
- ¡Uff!..., se me ha “cortado el cuerpo”.
Julián que estaba a “salto de mata” respondió:
- Eyyyy…Eyyyy…Miguelito…déjate de coñas que ya tu entraste así de la calle ¿eh?-.
¿Se imaginan ustedes las risas?...jajajá…jajajá…jajaá…
Mientras, Miguel se marchaba, abrazando a todos los que encontraba a su paso y diciendo con una sonrisa de oreja a oreja…
-Os quiero, os quiero muchooooooooo-.
Varias voces al unísono respondieron:
- Y nosotros a ti… “tio grande”, que eres "muy grande"...…Tú no eres alto, tu eres “grande”.
Así pasaron los días, hasta que a los cuatro amigos les ofrecieron un trabajo en el extranjero.
Todos aceptaron, menos Paco, que no lo hizo por problemas personales, y fue tal la tristeza en que éste quedó sumido, que continuó frecuentando el bache de Julián, pero de una forma solitaria y por tanto muy diferente a lo que se ha narrado anteriormente.
Cuando Paco entraba, Julián le ponía sobre la barra cuatro vasos de vino, perfectamente alineados, y él tomaba un trago de cada uno diciendo…
Por Pepe…por Tony…por Curro…y por mí.
Al apurar éstos, dos lagrimones corrían por sus mejillas…Mientras, Julián le consolaba…
- Venga hombre, no te lo tomes así, seguro que estarán bien, y ellos te tendrán presente, igual que tú a ellos-.
Pasó el tiempo y Paco se fue acostumbrando, por lo que el ritual de los cuatro vasos se convirtió en algo rutinario.
Pero…
Un día, nuestro solitario amigo llego al bache cabizbajo y triste.
Julián al verlo esperó su reacción y ésta no se hizo esperar…
- Sólo “tres vasos”-…dijo Paco, manteniendo su estado de ánimo.
En ese momento, Julián salió del mostrador, y sentándose junto a su amigo, porque ya Paco era mucho más que un cliente, le preguntó…
Vaya, Paco…lo sientooooo…¿quien ha fallecido?...¿Tony, Curro…Pepe?...
Paco…dio un suspiro y respondió…
-Ainsssssssssss… no lo permita Dios...
Afortunadamente ellos están vivitos y coleando, además gozan de buena salud.
Soy yo…Es que… “El médico me ha quitado la bebida”…
Dedicado a:
Maria José, con un beso.
Lucía, con un beso.
Todos los días, al acabar la jornada en la fábrica, una vez en la calle, los cuatro se reencontraban en el “Bache de Julián”(En Cádiz, a los escasos bares que quedan donde se acostumbra sólo a beber y dialogar, y frecuentados generalmente por pequeños grupos de hombres se les llama “bache”, y con menor uso “tasca”), donde degustaban un exquisito caldo.
Posiblemente néctar enviado para ellos directamente por Baco, a quién Pepe respetuosamente llamaba “Brancisco”, ya que decía no tener confianza con él.
Para ellos, este “quedar diario” era como un ritual del que difícilmente podían prescindir, y evidentemente conllevaba una liturgia.
Cuando Julián servía la primera ronda de vinos, Tony cogía su vaso y se encaminaba hacia la puerta. Una vez comprobado que no pasaba nadie, arrojaba el vino a la calle, seguidamente pedía a Julián que llenara nuevamente el vaso.
Así un día tras otro, hasta que la curiosidad de Pepe no pudo más, y preguntó.
- ¿Qué pasa? ¿Porqué cada vez que venimos y pedimos la primera ronda, tiras tu vino a la calle?-
Tony respondió:
- Sé que no es normal lo que hago, pero es que el primer vaso…“me sienta fatal”-
Los demás se miraron atónitos y…jajajá…jajajá…
Entre risas y risas, levantaron sus vasos y al unísono recitaron:
- "DICEN QUE DEL CIELO VINO
LA SEMILLA DE LA CEPA
LUEGO SI EL VINO ES DIVINO
BEBAMOS CUANTO NOS QUEPA" -
LA SEMILLA DE LA CEPA
LUEGO SI EL VINO ES DIVINO
BEBAMOS CUANTO NOS QUEPA" -
Seguidamente otra ronda, sin que se percataran de la entrada de Miguelito, un respetado que nació enano, y que era querido de todos ya que él, muy lejos de llorar por los rincones su atípica morfología, alardeaba e incluso se permitía bromear sobre ella.
A veces, cuando se pasaba de copas tarareaba una canción cuya letra decia...."Tengo en el pecho una florrrr...y en la espalda la macetaaaaa".
Esas bromas eran permitidas entre amigos, pero…que nadie se pasara con él maliciosamente, porque le ponía rápidamente un par de “baderillas” a quien fuera.
Prueba de ellos es que una vez entró en el bache un gigante de casi dos metros, y trás pedir una copa se dirigió a Miguelito diciéndole en plan “gracisoso, malicioso y despectivo”…
- Y…tú…¿Por qué eres tan chiquito?-
Todos los allí presentes se prepararon para saltar sobre el gigante como si fueran leones, pero no hizo falta, porque Miguelito sin inmutarse, y como el que no quiere la cosa, respondió.
- Pues la respuesta es muy sencilla…es que yo soy hijo de “UN SOLO PADRE”... ¿Tu cuantos padres tienes?...
En esos momentos… jajajá… jajajá… jajajá…Estruendosas risas se escucharon por doquier, mientras que el grandullón, más colorado que un tomate y más apocado que nadie, decía a Julián en voz baja:
-¿Q…qu…qué le debo?-
Seguidamente abonó la consumición sin apurarla, y abandonó el bache.
Miguelito agradeció a sus amigos el apoyo,y para celebrar la “lección” dada al grande, pidió una copa de “güisqui”, que le fue servida al momento.
Miguel, al notar que varios pares de ojos se clavaban en él, tomo la copa llevándola suavemente hacia la boca :y la apuró hasta la última gota, mientras oía a coro…
-Iiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiinnnnnnnnn…caaaaaaa…brónnnnnn…-
Jajajá…eran sus amigos los que bromeaban con él, y Miguel era el primero en divertirse, porque sabía que lo querían a morir…por lo que seguidamente y siguiendo la broma exclamó estremecido:
- ¡Uff!..., se me ha “cortado el cuerpo”.
Julián que estaba a “salto de mata” respondió:
- Eyyyy…Eyyyy…Miguelito…déjate de coñas que ya tu entraste así de la calle ¿eh?-.
¿Se imaginan ustedes las risas?...jajajá…jajajá…jajaá…
Mientras, Miguel se marchaba, abrazando a todos los que encontraba a su paso y diciendo con una sonrisa de oreja a oreja…
-Os quiero, os quiero muchooooooooo-.
Varias voces al unísono respondieron:
- Y nosotros a ti… “tio grande”, que eres "muy grande"...…Tú no eres alto, tu eres “grande”.
Así pasaron los días, hasta que a los cuatro amigos les ofrecieron un trabajo en el extranjero.
Todos aceptaron, menos Paco, que no lo hizo por problemas personales, y fue tal la tristeza en que éste quedó sumido, que continuó frecuentando el bache de Julián, pero de una forma solitaria y por tanto muy diferente a lo que se ha narrado anteriormente.
Cuando Paco entraba, Julián le ponía sobre la barra cuatro vasos de vino, perfectamente alineados, y él tomaba un trago de cada uno diciendo…
Por Pepe…por Tony…por Curro…y por mí.
Al apurar éstos, dos lagrimones corrían por sus mejillas…Mientras, Julián le consolaba…
- Venga hombre, no te lo tomes así, seguro que estarán bien, y ellos te tendrán presente, igual que tú a ellos-.
Pasó el tiempo y Paco se fue acostumbrando, por lo que el ritual de los cuatro vasos se convirtió en algo rutinario.
Pero…
Un día, nuestro solitario amigo llego al bache cabizbajo y triste.
Julián al verlo esperó su reacción y ésta no se hizo esperar…
- Sólo “tres vasos”-…dijo Paco, manteniendo su estado de ánimo.
En ese momento, Julián salió del mostrador, y sentándose junto a su amigo, porque ya Paco era mucho más que un cliente, le preguntó…
Vaya, Paco…lo sientooooo…¿quien ha fallecido?...¿Tony, Curro…Pepe?...
Paco…dio un suspiro y respondió…
-Ainsssssssssss… no lo permita Dios...
Afortunadamente ellos están vivitos y coleando, además gozan de buena salud.
Soy yo…Es que… “El médico me ha quitado la bebida”…
Dedicado a:
Maria José, con un beso.
Lucía, con un beso.

