Consuelo, mujer muy religiosa, ansiaba comprar un crucifijo para lucirlo en la cabecera de su cama.
Ella, aunque viuda, gozaba de una pensión que le permitía vivir desahogadamente.
Tratándose de una mujer de setenta y cinco años, no necesitaba mucho para subsistir, y si a ello se le suma que en lo tocante salud estaba como un roble, mucho mejor.
Fruto de su matrimonio fueron tres hijos varones, que ya casados le habían proporcionado ocho nietos preciosos de los que ella alardeaba. Siempre que sacaba la conversación de sus nietos con alguna amiga, echaba mano de su bolso donde guardaba un álbum de tamaño cartera con un valioso testimonio fotográfico de sus descendientes.
Una mañana, como podía disponer de todo el tiempo del mundo, al no tener cargas sociales que atender, decidió salir a comprar el ansiado crucifijo.
Cuando caminaba con paso diligente hacia el centro de la ciudad donde se ubicaban los bazares, se encontró con Josefa y Antonia, amigas y coetáneas suya, a las que dijo en tono cariñoso…
- ¿A dónde irán estas dos “cabras locas”?-
Josefa respondió…- Pues veníamos buscándote, hija, que nos han dicho que como aparentas “dieciocho años”, te abordan los pretendientes, y para que no te vayan a “violetear” vamos a hacer de guarda espaldas tuya, como si fueras la “Güini Jiuston”.
- Menos cachondeo conmigo…que le canto a una “a Belén pastores”… ¿eh?- Respondió Consuelo. Seguidamente…
Jajajajajajajá…las tres amigas se fundieron en una sonora carcajada.
-Bueno, qué…¿me vais a decir que hacéis en la calle, o no?- preguntó nuevamente Consuelo.
-Yo he salido porque tenía que ir a la farmacia-
dijo Josefa .
- ¿Sabeis qué?, desde hace tiempo debo tener algún “muelle flojo”, porque sufro de pequeñas pérdidas de pipí, y cuando me pasa en plena calle me resulta muy molesto ir mojada.
Me dijeron que en las farmacias vendían unos protectores llamados “salva bragas”, o algo así, y esa es la razón de estar yo en la calle, salí a comprarlas.
Cuando ya estaba fuera de la farmacia es donde me he encontrado a ésta “niña” (dijo señalando a Antonia) y hemos aprovechado para tomar un café juntas, así que no se te ocurra invitarnos porque te vamos a decir que no… “rumbosa”.
- Por supuesto que si, sabéis las dos que yo no soy “rácana”, no me duele invitaros y mucho menos a vosotras, pero antes de que cambiemos de tema…(dirigiéndose a Josefa) ¿Has comprado el salva pipí ese que te dijeron?- pregunto Consuelo..
Claro, aquí lo llevo. El dependiente de la farmacia me dijo que había dos tipos, unos de usar y tirar, y otros más duraderos, que se pueden lavar y reutilizar.
Los primeros están agotados, así que no me ha quedado más remedio que comprar los duraderos.
Vienen en paquete de dos unidades, mira..mira… que mulliditos son, además están marcados para que cada cual, con un corte de tijeras, los adapte a su tamaño. ¿Veis las tallas?, 32, 34, 36, 38, 40, 42…-
Dijo Josefa mostrando su “acertada” compra, consistente en dos almohadillas planas con forma de un “ocho” relleno cada una.
Juaaaasssss… Juaaaasssss… Juaaaasssss… Juaaaasssss…
Consuelo y Antonia, irrumpieron en una tremenda carcajada, mientras que Josefa, ajena a sus risas preguntaba…
-¿Se puede saber a que se deben esas risas? ¿Estáis locas, o qué?-…
-No…no…nada…nada, es que nos hemos acordado de un chiste que nos contaron ayer-
Dijeron ambas al unísono.
La razón de sus risas era que, sobre la envuelta plástica del producto comprado por Josefa, se leía la publicidad: “Plantilla Antiolor”, y debajo del nombre, casi borrado, seguramente adrede, se intuía de forma muy borrosa… “Lo mejos para sus p..e.s”.
-¿Lo veis?, aquí lo dice claro. Está casi borrado, pero dice…”Lo mejor para sus pérdidas”.-
Nuevamente Consuelo y Antonia…
Juaaaasssss… Juaaaasssss… Juaaaasssss… Juaaaasssss…
-¿Pero que os pasa?... ¿Sois tontas, o es que no os habéis tomado hoy la pastillita?-
Dijo Josefa mosqueada.
-Nada…nada, tu úsalas, y veras que bien te irán. Además si no te lo han dicho, éstos salva…como se llamen, son también desodorantes-
Dijo esta vez Antonia, mordiéndose la lengua para no soltar otra carcajada, y continuó diciendo…
- Yo he salido porque el otro día vi en el escaparate del bazar que hay al final de esta calle un angelito de cerámica muy bonito, y quería comprarlo para decorar mi casa.
Si no es muy caro, claro está-.
En esos momentos saltó Consuelo y dijo…
-Pues…¡hala!, vamos hacia allá, porque yo quiero comprar un crucifijo-
Una vez en el establecimiento, Antonia desechó la idea de hacerse con el angelito porque le pareció caro, aunque reconoció que la calidad lo merecía, pero Consuelo siguió en su empeño de hacerse con el crucifijo.
Cuando le llegó su turno, el dependiente, amablemente le preguntó…
- ¿Y la señora, que desea?-
-Pues verá usted, yo quería un crucifijo, para mi dormitorio…-
Respondió Consuelo.
El dependiente, sin perder la compostura se rió interiormente, mientras pensaba…
Claro, un crucifijo de dormitorio…Es que lo tenemos también de cocina, de cuarto de baño, de salita….jajajá…
Seguidamente respondió…
-Perfecto, y…¿ha decidido ya el tamaño, la calidad…etc?-
Entonces, Consuelo, como la que no quiere la cosa, respondió haciéndose la interesante…
- Verá usted, el tamaño y la calidad es lo que menos me importa.
Yo lo que quiero es que sea de la marca “I.N.R.I.”, que son los mas duraderos. Al menos así son todos los que yo veo por ahí-.
Esta vez fueron Josefa y Antonia. El dependiente tampoco lo hizo en esta ocasión por ética profesional, pero se tuvo que morder la lengua…
Juaaaasssss… Juaaaasssss… Juaaaasssss… Juaaaasssss…
-Y ahora…¿Se puede saber que mosca os ha picado?- dijo Consuelo.
-Nada, nada, hija… que nos hemos acordado de otro chiste- Respondieron las dos.
Una vez terminada la compra, al pasar por una confitería vieron en el escaparate un angelito idéntico al que deseaba Antonia, sólo que éste era de chocolate en lugar de porcelana, y por tanto su precio era bastante más módico.
Sin pensarlo, entró con sus amigas y lo compró.
Objetivo cumplido. Todas llevaban lo que habían salido a buscar.
Después de una luenga conversación a “tres bandas” en un banco de un parque cercano, cada una se marchó a su casa, pero antes acordaron una cita para el día siguiente, al objeto de pasear y charlar.
Llegado a este punto del relato, se aprecia que, de las tres amigas, la única que se salvó de una “risotada” fue Antonia, quien al llegar a su casa, se la encontró anegada de agua por rotura fortuita de una tubería.
Sin perder un segundo, soltó el angelito de chocolate en el apoyo de la ventana de la cocina, y se puso a recoger el agua que inundaba el piso.
Después de más de dos horas recogiendo agua, Antonia cayó extenuada en la cama, olvidándose por completo del angelito que horas antes había depositado en la ventana, y que estuvo expuesto a los potentes y calurosos rayos solares al ser época veraniega.
Llegado el día siguiente, las tres amigas cumplieron con la cita
- Mi hijo Enrique vino ayer por la tarde a casa y me colocó el crucifijo sobre la cabecera de la cama. Luce precioso- Dijo Consuelo.
- Pues yo, no sé...no sé, pero me da la impresión de que el farmacéutico me dio coba. Los “salva bragas” que me vendió no son tan cómodos como me dijo, a pesar de que los recorté a mi medida.
Me están haciendo una rozadura que “No se si es peor, el remedio o la enfermedad”-. Comentó Josefa.
Antonia, permanecía en silencio y con cara de enfado mientras escuchaba a sus amigas.
De repente, Consuelo le preguntó…
- ¿Y a ti, que te pasa hoy?, vaya carita de “velatorio” que tienes, hija mía…anda, desahógate, y cuéntanos… ¿Que te pasa?-.
Antonia, ni corta ni perezosa, relató con todo lujo de detalles la odisea vivida al llegar a su casa, sin omitir que dejó el angelito de chocolate en la ventana (a pleno sol).
Cuanto más avanzaba en su relato mas mostraba su enfado, hasta que acabó diciendo…
-…Y para colmo de males, cuando me levanté de la cama, fui a coger el angelito, pero…
¿Sabéis qué?
Me llevé una desagradable sorpresa, porque el muy “cochino”, se había hecho “caca” en el apoyo de la ventana y no estaba. Seguramente se fue volando.
En esos momentos, Consuelo y Josefa…
Juaaaasssss… Juaaaasssss… Juaaaasssss… Juaaaasssss…
Se acababan de acordar de otro chiste…jajajá…jajajá…
Epílogo:
Situaciones como las descritas arriba suelen ocurrir cada día, y en cualquier lugar del mundo.
Yo recuerdo, unas visperas de reyes magos, en unos grandes almacenes, en la sección de zapatería, una señora se desesperaba al no encontrar lo que buscaba.
Su hija ante un gran expositor de zapatillas deportivas le dijo...
- ¿Que te ocurre, mamá?-
La señora respondió agobiada...
- Nada, hija, nada... Que tu hermano me ha pedido por reyes unas zapatillas de marca, me dijo que aquí las había en grandes cantidades, pero yo no las veo por ningún sitio.
La hija preguntó...
- ¿De qué marca...mamá?-
- NAIC...quiere unas NAIC, pero ¿ves?- dijo la señora señalando el expositor que tenía ante ella...
- Todos los que hay aqui son de otra marca...son "NIKE"
Y lo importante es que la señora llevaba razón.
Ella, si no había estudiado idiomas no tenía porque saber que NIKE, se pronuncia NAIC.
En otro caso una señora llegó a una oficina y preguntó...
-Buenas, esta el señor López?-...
- No señora, en estos momentos está ausente-...
La señora respondió...
-Bueno, puede dígale por favor al señor "Ausente" que quiero hablar con él.
Ambas historias son verídicas. Lo juro por SAN CUCUFATO.
Y como colofón, anexo un comentario de mi amiga y colaboradora Mali, que no tiene desperdicio...
¡Hala...! a disfrutarlo.
Comentario de Mali.
ES GENIAL, este relato me ha recordado una anécdota de la cual, nos reímos todos los años.
Sucedió un verano que, haciendo los preparativos para las fiestas del pueblo de mi marido, yo, que me encargo siempre de las compras para las comidas, por falta de tiempo, hice la lista de la compra y le pedí a mi cuñado que se encargara él de comprar.
Gran error por mi parte, la lista la hice como si fuera yo quien hiciera la compra, jajajá.
En ella le indicaba varias cosas, el fallo que cometí fue no especificar bien las cosas, y le puse 500 gambas y 500 almejas, para mi era obvio que quería indicar 500 gramos de gambas y 500 gramos de almejas, ¡pero cual fue mi sorpresa! ...
Cuando llegué a casa de mis suegros y le pregunte si había podido compra todo lo que yo le había puesto en la lista, me contesto:
-¿No será demasiado marisco para hacer una sopa?.
- Yo le respondí, que 500 gramos de almejas y gambas no era demasiado.
- Él todo serio me contesto “que en la lista no ponía 500 g, que ponía 500 almejas y 500 gambas”
En ese momento me empecé a reír con todas las ganas, cosa que no le sentó demasiado bien.
No podía parar de reírme imaginándome la situación del pescadero, contando 500 gambas y 500 almejas, fue la diversión de todas las fiesta, claro está..., cuando no estaba mi cuñado presente jajajá.
Cuando se lo conté a mi marido que no daba crédito a lo que le decía, me dijo
- “Pues menos mal que no le mandaste comprar 500 pulpos”, jajajá,
De esto hace ya un montón de años, pero cada vez que llega la fiesta gastamos alguna broma, y si mando a mi cuñado hacer alguna comprar, especifico bien la lista.
Un saludo a todos
Mali
DEDICADO A:
Mi amigo y paisano M.O. con un abrazo.
Mi amiga GISELA (Amorzote), con un beso y una @-}-}--(flor).
Mi amiga Mª José, con un beso y una @-}-}---(flor)
Mi amiga Isabelona, con un beso y una @-}-}---(flor)
MI amiga y participante en este relato, Mali, con un beso y una @-}-}---(flor)
Ella, aunque viuda, gozaba de una pensión que le permitía vivir desahogadamente.
Tratándose de una mujer de setenta y cinco años, no necesitaba mucho para subsistir, y si a ello se le suma que en lo tocante salud estaba como un roble, mucho mejor.
Fruto de su matrimonio fueron tres hijos varones, que ya casados le habían proporcionado ocho nietos preciosos de los que ella alardeaba. Siempre que sacaba la conversación de sus nietos con alguna amiga, echaba mano de su bolso donde guardaba un álbum de tamaño cartera con un valioso testimonio fotográfico de sus descendientes.
Una mañana, como podía disponer de todo el tiempo del mundo, al no tener cargas sociales que atender, decidió salir a comprar el ansiado crucifijo.
Cuando caminaba con paso diligente hacia el centro de la ciudad donde se ubicaban los bazares, se encontró con Josefa y Antonia, amigas y coetáneas suya, a las que dijo en tono cariñoso…
- ¿A dónde irán estas dos “cabras locas”?-
Josefa respondió…- Pues veníamos buscándote, hija, que nos han dicho que como aparentas “dieciocho años”, te abordan los pretendientes, y para que no te vayan a “violetear” vamos a hacer de guarda espaldas tuya, como si fueras la “Güini Jiuston”.
- Menos cachondeo conmigo…que le canto a una “a Belén pastores”… ¿eh?- Respondió Consuelo. Seguidamente…
Jajajajajajajá…las tres amigas se fundieron en una sonora carcajada.
-Bueno, qué…¿me vais a decir que hacéis en la calle, o no?- preguntó nuevamente Consuelo.
-Yo he salido porque tenía que ir a la farmacia-
dijo Josefa .
- ¿Sabeis qué?, desde hace tiempo debo tener algún “muelle flojo”, porque sufro de pequeñas pérdidas de pipí, y cuando me pasa en plena calle me resulta muy molesto ir mojada.
Me dijeron que en las farmacias vendían unos protectores llamados “salva bragas”, o algo así, y esa es la razón de estar yo en la calle, salí a comprarlas.
Cuando ya estaba fuera de la farmacia es donde me he encontrado a ésta “niña” (dijo señalando a Antonia) y hemos aprovechado para tomar un café juntas, así que no se te ocurra invitarnos porque te vamos a decir que no… “rumbosa”.
- Por supuesto que si, sabéis las dos que yo no soy “rácana”, no me duele invitaros y mucho menos a vosotras, pero antes de que cambiemos de tema…(dirigiéndose a Josefa) ¿Has comprado el salva pipí ese que te dijeron?- pregunto Consuelo..
Claro, aquí lo llevo. El dependiente de la farmacia me dijo que había dos tipos, unos de usar y tirar, y otros más duraderos, que se pueden lavar y reutilizar.
Los primeros están agotados, así que no me ha quedado más remedio que comprar los duraderos.
Vienen en paquete de dos unidades, mira..mira… que mulliditos son, además están marcados para que cada cual, con un corte de tijeras, los adapte a su tamaño. ¿Veis las tallas?, 32, 34, 36, 38, 40, 42…-
Dijo Josefa mostrando su “acertada” compra, consistente en dos almohadillas planas con forma de un “ocho” relleno cada una.
Juaaaasssss… Juaaaasssss… Juaaaasssss… Juaaaasssss…
Consuelo y Antonia, irrumpieron en una tremenda carcajada, mientras que Josefa, ajena a sus risas preguntaba…
-¿Se puede saber a que se deben esas risas? ¿Estáis locas, o qué?-…
-No…no…nada…nada, es que nos hemos acordado de un chiste que nos contaron ayer-
Dijeron ambas al unísono.
La razón de sus risas era que, sobre la envuelta plástica del producto comprado por Josefa, se leía la publicidad: “Plantilla Antiolor”, y debajo del nombre, casi borrado, seguramente adrede, se intuía de forma muy borrosa… “Lo mejos para sus p..e.s”.
-¿Lo veis?, aquí lo dice claro. Está casi borrado, pero dice…”Lo mejor para sus pérdidas”.-
Nuevamente Consuelo y Antonia…
Juaaaasssss… Juaaaasssss… Juaaaasssss… Juaaaasssss…
-¿Pero que os pasa?... ¿Sois tontas, o es que no os habéis tomado hoy la pastillita?-
Dijo Josefa mosqueada.
-Nada…nada, tu úsalas, y veras que bien te irán. Además si no te lo han dicho, éstos salva…como se llamen, son también desodorantes-
Dijo esta vez Antonia, mordiéndose la lengua para no soltar otra carcajada, y continuó diciendo…
- Yo he salido porque el otro día vi en el escaparate del bazar que hay al final de esta calle un angelito de cerámica muy bonito, y quería comprarlo para decorar mi casa.
Si no es muy caro, claro está-.
En esos momentos saltó Consuelo y dijo…
-Pues…¡hala!, vamos hacia allá, porque yo quiero comprar un crucifijo-
Una vez en el establecimiento, Antonia desechó la idea de hacerse con el angelito porque le pareció caro, aunque reconoció que la calidad lo merecía, pero Consuelo siguió en su empeño de hacerse con el crucifijo.
Cuando le llegó su turno, el dependiente, amablemente le preguntó…
- ¿Y la señora, que desea?-
-Pues verá usted, yo quería un crucifijo, para mi dormitorio…-
Respondió Consuelo.
El dependiente, sin perder la compostura se rió interiormente, mientras pensaba…
Claro, un crucifijo de dormitorio…Es que lo tenemos también de cocina, de cuarto de baño, de salita….jajajá…
Seguidamente respondió…
-Perfecto, y…¿ha decidido ya el tamaño, la calidad…etc?-
Entonces, Consuelo, como la que no quiere la cosa, respondió haciéndose la interesante…
- Verá usted, el tamaño y la calidad es lo que menos me importa.
Yo lo que quiero es que sea de la marca “I.N.R.I.”, que son los mas duraderos. Al menos así son todos los que yo veo por ahí-.
Esta vez fueron Josefa y Antonia. El dependiente tampoco lo hizo en esta ocasión por ética profesional, pero se tuvo que morder la lengua…
Juaaaasssss… Juaaaasssss… Juaaaasssss… Juaaaasssss…
-Y ahora…¿Se puede saber que mosca os ha picado?- dijo Consuelo.
-Nada, nada, hija… que nos hemos acordado de otro chiste- Respondieron las dos.
Una vez terminada la compra, al pasar por una confitería vieron en el escaparate un angelito idéntico al que deseaba Antonia, sólo que éste era de chocolate en lugar de porcelana, y por tanto su precio era bastante más módico.
Sin pensarlo, entró con sus amigas y lo compró.
Objetivo cumplido. Todas llevaban lo que habían salido a buscar.
Después de una luenga conversación a “tres bandas” en un banco de un parque cercano, cada una se marchó a su casa, pero antes acordaron una cita para el día siguiente, al objeto de pasear y charlar.
Llegado a este punto del relato, se aprecia que, de las tres amigas, la única que se salvó de una “risotada” fue Antonia, quien al llegar a su casa, se la encontró anegada de agua por rotura fortuita de una tubería.
Sin perder un segundo, soltó el angelito de chocolate en el apoyo de la ventana de la cocina, y se puso a recoger el agua que inundaba el piso.
Después de más de dos horas recogiendo agua, Antonia cayó extenuada en la cama, olvidándose por completo del angelito que horas antes había depositado en la ventana, y que estuvo expuesto a los potentes y calurosos rayos solares al ser época veraniega.
Llegado el día siguiente, las tres amigas cumplieron con la cita
- Mi hijo Enrique vino ayer por la tarde a casa y me colocó el crucifijo sobre la cabecera de la cama. Luce precioso- Dijo Consuelo.
- Pues yo, no sé...no sé, pero me da la impresión de que el farmacéutico me dio coba. Los “salva bragas” que me vendió no son tan cómodos como me dijo, a pesar de que los recorté a mi medida.
Me están haciendo una rozadura que “No se si es peor, el remedio o la enfermedad”-. Comentó Josefa.
Antonia, permanecía en silencio y con cara de enfado mientras escuchaba a sus amigas.
De repente, Consuelo le preguntó…
- ¿Y a ti, que te pasa hoy?, vaya carita de “velatorio” que tienes, hija mía…anda, desahógate, y cuéntanos… ¿Que te pasa?-.
Antonia, ni corta ni perezosa, relató con todo lujo de detalles la odisea vivida al llegar a su casa, sin omitir que dejó el angelito de chocolate en la ventana (a pleno sol).
Cuanto más avanzaba en su relato mas mostraba su enfado, hasta que acabó diciendo…
-…Y para colmo de males, cuando me levanté de la cama, fui a coger el angelito, pero…
¿Sabéis qué?
Me llevé una desagradable sorpresa, porque el muy “cochino”, se había hecho “caca” en el apoyo de la ventana y no estaba. Seguramente se fue volando.
En esos momentos, Consuelo y Josefa…
Juaaaasssss… Juaaaasssss… Juaaaasssss… Juaaaasssss…
Se acababan de acordar de otro chiste…jajajá…jajajá…
Epílogo:
Situaciones como las descritas arriba suelen ocurrir cada día, y en cualquier lugar del mundo.
Yo recuerdo, unas visperas de reyes magos, en unos grandes almacenes, en la sección de zapatería, una señora se desesperaba al no encontrar lo que buscaba.
Su hija ante un gran expositor de zapatillas deportivas le dijo...
- ¿Que te ocurre, mamá?-
La señora respondió agobiada...
- Nada, hija, nada... Que tu hermano me ha pedido por reyes unas zapatillas de marca, me dijo que aquí las había en grandes cantidades, pero yo no las veo por ningún sitio.
La hija preguntó...
- ¿De qué marca...mamá?-
- NAIC...quiere unas NAIC, pero ¿ves?- dijo la señora señalando el expositor que tenía ante ella...
- Todos los que hay aqui son de otra marca...son "NIKE"
Y lo importante es que la señora llevaba razón.
Ella, si no había estudiado idiomas no tenía porque saber que NIKE, se pronuncia NAIC.
En otro caso una señora llegó a una oficina y preguntó...
-Buenas, esta el señor López?-...
- No señora, en estos momentos está ausente-...
La señora respondió...
-Bueno, puede dígale por favor al señor "Ausente" que quiero hablar con él.
Ambas historias son verídicas. Lo juro por SAN CUCUFATO.
Y como colofón, anexo un comentario de mi amiga y colaboradora Mali, que no tiene desperdicio...
¡Hala...! a disfrutarlo.
Comentario de Mali.
ES GENIAL, este relato me ha recordado una anécdota de la cual, nos reímos todos los años.
Sucedió un verano que, haciendo los preparativos para las fiestas del pueblo de mi marido, yo, que me encargo siempre de las compras para las comidas, por falta de tiempo, hice la lista de la compra y le pedí a mi cuñado que se encargara él de comprar.
Gran error por mi parte, la lista la hice como si fuera yo quien hiciera la compra, jajajá.
En ella le indicaba varias cosas, el fallo que cometí fue no especificar bien las cosas, y le puse 500 gambas y 500 almejas, para mi era obvio que quería indicar 500 gramos de gambas y 500 gramos de almejas, ¡pero cual fue mi sorpresa! ...
Cuando llegué a casa de mis suegros y le pregunte si había podido compra todo lo que yo le había puesto en la lista, me contesto:
-¿No será demasiado marisco para hacer una sopa?.
- Yo le respondí, que 500 gramos de almejas y gambas no era demasiado.
- Él todo serio me contesto “que en la lista no ponía 500 g, que ponía 500 almejas y 500 gambas”
En ese momento me empecé a reír con todas las ganas, cosa que no le sentó demasiado bien.
No podía parar de reírme imaginándome la situación del pescadero, contando 500 gambas y 500 almejas, fue la diversión de todas las fiesta, claro está..., cuando no estaba mi cuñado presente jajajá.
Cuando se lo conté a mi marido que no daba crédito a lo que le decía, me dijo
- “Pues menos mal que no le mandaste comprar 500 pulpos”, jajajá,
De esto hace ya un montón de años, pero cada vez que llega la fiesta gastamos alguna broma, y si mando a mi cuñado hacer alguna comprar, especifico bien la lista.
Un saludo a todos
Mali
DEDICADO A:
Mi amigo y paisano M.O. con un abrazo.
Mi amiga GISELA (Amorzote), con un beso y una @-}-}--(flor).
Mi amiga Mª José, con un beso y una @-}-}---(flor)
Mi amiga Isabelona, con un beso y una @-}-}---(flor)
MI amiga y participante en este relato, Mali, con un beso y una @-}-}---(flor)

