Manuel Caramé Mateo.

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sábado, 21 de julio de 2007
Pepe, Luis y Nicolás, hermanos legítimos, que se llevaban entre ellos un año de diferencia, planearon celebrar la boda el mismo día y en la misma Iglesia, en una única celebración.

Total, si ellos eran tres, seria como acogerse a una oferta de “tres por uno”. Así se ahorraría cada cual dos tercios de gastos colectivos, como convite, invitaciones, reportaje fotográfico, etc.

Una vez llegada la fecha y llevado a cabo el feliz acontecimiento, todo salió a pedir de boca.

Tras una ceremonia preciosa, los invitados pudieron disfrutar de un convite por todo lo alto, porque además de haber sido planificado todo detalladamente no escatimaron gastos, ya que las tres parejas juntas eran potentes y pudientes y el dinero no les iba a acarrear ningún contratiempo. Mucho menos cuando una tercera parte de la asistencia al emotivo acto era afín a los tres.

Si se tiene en cuenta que, además de los tres hermanos, sus respectivas y flamantes esposas también trabajaban aún cobraba menos importancia el hecho de considerar gastos.

Verónica, la mujer de Pepe, era enfermera. Conchita, esposa de Luis, tras abandonar los hábitos de monja se hizo Psicóloga, y fue cuando conoció al que en esos momentos se había convertido en su esposo. Por último, Pilar, la de Nicolás, era maestra),

Ya que los tres hermanos habían estado tan unidos desde pequeños, y sus flamantes esposas se llevaban tan bien, decidieron hacer el viaje de novios juntos, por lo que se trasladaron a la maravillosa isla de Varadero, en Cuba, para disfrutar esos días de su sol y de sus magnificas playas, así como de la hospitalidad de su encantadora gente.
Una vez en su lugar de destino, fueron recibidos a la puerta del hotel donde se iban a alojar por un elegante empleado, vestido con vistosa chaqueta verde, ribeteada en dorado, y hombreras entorchadas, siendo su complemento una elegante gorra a juego, con visera de reluciente charol.

Se casaron juntos, compartieron el convite, viajaron juntos, pero… ¡quietooooo!…había algo que no entraba dentro de lo lógico y racional hacerlo también juntos, y era compartir habitación, por lo que cada matrimonio se retiró a sus aposentos para descansar del ajetreo que habían vivido aquel día, tan maravilloso y a la vez inolvidable para los seis desposados.

Era de suponer que al tratarse de personas jóvenes, aún en la intimidad de sus habitaciones seguiría la alegría, el jolgorio y el constante comentario de anécdotas, adicionado de lo que es lógico suponer que ha de ocurrir una noche de bodas, en la intimidad de la alcoba de unos recién desposados.

Tras una agitada noche, como se describe “supuestamente” en el párrafo anterior, al amanecer, el primero en levantarse fue Pepe. Se aseó y tras vestirse bajó las escaleras disponiéndose a desayunar en una mesa con sillas, todas ellas blancas como la nácar, de las que se hallaban en la fresca terraza con vista al mar.

Ni que decir tiene que su esposa se quedó en la habitación, aprovechando el reparador sueño que hacía presa en ella.

-Pepeeee…Pepeeee- se oyó la voz de Luis, que le llamaba para compartir desayuno con él.

Bajo con decisión los escalones y esperó llegar hasta su hermano. Cuando se halló junto a él, hasta omitió el clásico “buenos días”, para preguntarle con curiosidad y expectación.

-¿Qué tal?, ¿como te ha ido la primera noche de luna de miel?-

-¿A miiiiii?...joerrrr…que agobio “tío”…un agobio total…ya te digo- Respondió Pepe.

-¿Y eso?, anda cuéntame que es lo que te ha ocurrido, porque veo que menos contento, estas de todo, así que…escupe… ¿qué te ha pasado?- dijo Luis.

Pepe suspiró hondo diciendo –Te cuento, Luis. Verónica debe estar obsesionada con su profesión y los hábitos de los hospitales, porque antes de acostarnos me obligó a darme tres duchas seguidas, además de tener que lavarme los pies otras seis veces y desinfectarlos centímetro a centímetro.
Después, hirvió con agua destilada las sabanas, para así poder colocarlas en las camas con la seguridad de que estaban limpias. Seguidamente me hizo impregnarme de colonia, por aquello de que contiene alcohol y por tanto era desinfectante, y por último me hizo cortarme casi de raíz las uñas de pies y manos.
Ya, a posteriori, durante el transcurso de…bueno…ya tu sabes, ¿no?... a cada momento interrumpía para frotar nuestros cuerpos con toallitas humedecidas y refrescantes.
En fin, disfrutar lo que se dice disfrutar, poco, pero la asepsia te garantizo que ha sido total.
No me extraña que si se queda embarazada el niño salga albino…con tanta limpieza y desinfección.
Vamos…por un momento temí que entrara un camarero del hotel para hacernos la “prueba del algodón”-

-¡Jooooo!, que “pegote”, ¿no?, ¿y eso va a ser así toda la vida?, ¡vamos!…te lo pregunto porque a mi me ha pasado algo parecido, aunque en otro ámbito- Dijo Luis.

¿Ah si?, jajajajá…ya no soy yo el único…..cuennnn…cuennnn….jajajá…-Dijo Pepe.

-Oye Pepe, que yo te he escuchado con atención y sin cachondeos, ¿eh? Si piensas reirte de mí, te vas a “hacer gargaras” con tu “enfermera”, y me dejar tranquilo- respondió Luis con gran enfado.

-Venga, hombreeeeeee, no te pongas así. ¿Nos vamos a enfadar el primer día de nuestra vida de casados?, piensa que ellas también han soportado mucha presión, y probablemente mañana todo sea distinto- espetó Pepe.

-Vale…yo te lo cuento, pero júrame que no te vas a reír de mí…venga-

Pepe, mordiéndose la lengua respondió –Te lo juro por Snoopy, por Zanussi, por la cobertura de mi móvil y…por las bragas de Mafalda-.

-Bueno, no te creo, pero en fin, allá va- dijo Luis.

-Conchita, aunque ejerce de psicóloga, difícilmente olvidará su trayectoria como monja, y mucho menos su paso por el convento. Eso me lo demostró anoche.

Nada más quedar solos y enfundarnos nuestras sugerentes prendas de seda, ideales para una noche de luna de miel, cuando me dispuse a hacerle unas caricias ella respondió alejándose de un salto y diciéndome:

- Eyyyyyyyy….cuidado Luis, no caigamos en pecado, ten en cuenta que los fundamentos básicos del matrimonio son el amor y la procreación, nunca el morbo y la obscenidad, así que antes de yacer juntos vamos a rezar tres Padrenuestros y tres Avemarías.
Y ahí me tienes en mi noche de bodas, arrodillado en un lateral de la cama rezando con las manos juntas.
Vamos, si me llega a ver alguien, seguro habría pensado que en lugar de una noche de bodas era la víspera de mi Primera Comunión-.

Pepe no pudo contenerse…-jajajajajajajajajajajajajajajajajajá-…

-Quillo, quillo…dejate de malos rollos, ¿eh?, si te vas a poner así, me callo la boca y no sigo- Dijo Luis, un tanto molesto.

-Que no hom..jajajajajaja…bre, que no es por e…jajajajajajá…so, es que me ha hecho mucha gracia. Tu que siempre has sido un libertino… ¿rezando en tu noche de bodas?, jajajajajajá….Buenoooooo, perdona, venga sigue…- Dijo Pepe, expectante.

- Pues eso… después de rezar apagó la luz y se metió en la cama.

Yo ya me las prometía felices cuando de pronto oigo a Conchita decir:

Jesusito de mi vida, eres bueno como yo, por eso te quiero tanto y te doy mi corazón. Con Dios me acuesto, con Dios me levanto, con la Virgen Maria y el Espíritu Santo. Cuatro esquinitas tiene mi cama, cuatro angelitos que me acompañan, dos a la cabecera de la cama, dos a los pies, y en el centro están la Virgen Maria y San José.

En esos momentos, sólo se me ocurrió decir:

¡Halaaaaa!... ¿No hay nadie más para meterse en la cama con nosotros?

Seguidamente intenté acariciarla, pero ella, nuevamente se apartó diciendo:
Dios me libre de los malos pensamientos de mi corazón y de mi alma hasta la muerte.

A partir de ahí no sé que ocurrió. Me imagino que el cansancio acumulado hizo que me quedara dormido como un tronco, porque el día había sido de “coco y huevo”-.

Terminadas esas palabras, ambos hermanos vieron como el que faltaba a la reunión, Nicolás, bajaba las escaleras a duras penas, apoyándose con ambas manos y evidenciando exagerados síntomas de cansancio y debilidad.

-Y a éste, ¿Qué le pasa?- dijo Luis.

- ¡Jooooo!...no sé pero se ve que está hecho polvo ¿eh?- apostilló Pepe.

Tras una interminable espera, Nicolás llegó hasta donde se encontraban sus hermanos, pero era tanta su debilidad que ni siquiera tuvo fuerzas para decir “buenos días”, sólo se limitó a inclinar la cabeza a modo de saludo.

- Vaya tela, como vienes, ¿eh?, tu si que has sabido disfrutar de una noche de bodas en condiciones. Venga que estamos ansiosos por saber que al menos uno de nosotros ha triunfado…habla…di algo…- comentó Pepe.

- Luis aseveró. - Eso, eso…acaba con nuestra curiosidad... ¿que ha pasado? ¿que es "de Pilar"?-

Entonces Nicolás, haciendo un gran esfuerzo, y con voz cansina dijo:

- ¿Depilar?...eso es quitarse los pelos y vellos del cuerpo con pinzas o similar.

En cuanto a que he triunfado, venga yaaaaaaaaá…no me digáis eso, que me voy a echar a llorar.

¿Queréis que os cuente que me ha pasado?, pues sentaros, que os vais a caer de culo.
Yo no sé que tal os habrá ido a vosotros pero a mi…¡ufffff…!
Resulta que mi reciente y querida mujer ejerce como maestra, bueno, eso no es nuevo, lleva años en la profesión.
Pues ¿sabéis que ha pasado? Nos preparamos para hacer lo que todos los novios pretenden la noche de bodas.
Yo no sé vosotros, pero yo soy inexperto en estas cosas. Por eso, una vez que terminamos, ella me mostró su enfado. Decía que me creía mas experto, y que no lo había hecho bien-.

Pepe le interrumpió diciendo -¿Qué no lo hiciste bien?... ¡joooooooó!...pero si vienes para el arrastre-.

De inmediato, y con cara de resignado, Nicolás le respondió:

- Claro que vengo para el arrastre, pero no por mi buen hacer. Ella, que dicho sea de paso es una gran profesional de la enseñanza ha desempeñado su papel de maestra al dedillo, considerando que no estuve a la altura de las circunstancias.
Por eso y debido a mi inexperiencia, para que aprendiera y no se me olvidara en la vida…me mandó “repetirlo cien veces”-.

Ante el asombro de Nicolás, por no recibir ningún comentario de sus hermanos, y después de un silencio que pareció interminable…se oyó una voz triplicada masculina que dijo:

- Camareroooooo…tres “güisquis” doblesssssss…pero con dos yemas de huevo y mucha “asuquitaaaaaaaaa”…-

…………………..ASÚCAAAAAAAAAAAAAAA....................................

Dedicado a:
Maria José, con un gran beso.
José Morales "Chiclanita", con un fuerte abrazo.
Marisol, de Suiza, con un gran beso.
Lilu, con un gran beso.
Lucía, con un gran beso
Mi sobrina Belinda, con un beso.

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