Entre aquellos dos hermanos cuya distancia en edad solo era de catorce meses, todo eran diferencias.
Manolito era tremendamente activo, positivo, indisciplinado y travieso.
Anselmin era metódico, serio, apático y negativo.
No hace falta decir que el primero era un desastre como estudiante, por lo que rondar un aprobado por los pelos, para él era un triunfo total.
Su hermano era adicto a las matrículas de honor, considerando que una nota de “nueve” era un fracaso.
Como todos los niños les llegó la época de navidad y sus padres pensaron que sería un buen remedio aprovechar la llegada de los Reyes Magos para que proporcionalmente al comportamiento de cada uno, recibieran lo que estimaban que habían merecido.
Ellos confeccionaron sus misivas, para posteriormente entregarlas a sus padres y que éstos se la hicieran llegar al cartero real.
La carta de Anselmín era paradigma de pulcritud. Bien redactada, sin tachaduras ni enmiendas, con una letra preciosa y conteniendo cosas útiles, como materiales empleados en la docencia (lápices, bolígrafos, gomas, folios, etc.) . A cualquiera que hubiera visto esa carta le habrían entrado ganas de “enmarcarla”.
¿La carta de Manolito?, jajajajá…que desastre.
Recuerdo que empezaba así:
Ceridos relle majo. Llo pido goma para aser un tiradó, petardo de los gordo para asustá a los gato de mi besina Ortencia, dos cuvierta nuebas para la ruedas de mi visicreta que las que tiene están gaztadas de aser derrape…etc.
Una vez dejadas las cartas para los reyes, los padres le dieron un vistazo y, omitiendo los deseos de ambos creyeron oportuno obrar premiando a cada uno por sus acciones.
Para Anselmin decidieron lo mejor, por lo que llegado en ansiado día, éste sería objeto de los mejores y más codiciados regalos que ningún niño pudiera jamás soñar.
En cambio, para Manolito, optaron por que SS.MM. le dejaran únicamente una “caca” de plástico de esas que se adquieren en las casas de artículos de bromas y que ofrecen una realidad visual increíble, aunque no es más que un plástico pintado que simula la desagradable deposición. En su momento pensaron en ponerle carbón que era más típico, pero no se atrevieron a correr el riesgo de encontrarse las paredes de la casa plagadas de grafitos.
Al fin, llegó el ansiado día, y cada uno despertó en su cuarto contemplando lo que se hallaba ante ellos.
Sus padres esperaban ansiosos las reacciones, pensando que uno saltaría de alegría ante tantos regalos, mientras que el otro tomaría buena cuenta de la lección.
Pero…
El cuarto de Anselmin evidenciaba un silencio sepulcral, aunque el niño ya hacía tiempo que había despertado.
De pronto…del cuarto de Manolito salieron gritos de júbilo que decían… óleeeeee… óleeeeee… óleeeeee… óleeeeee… óleeeeee… óleeeeee… óleeeeee… óleeeeee… óleeeeee…que guayyyyyyyyyyy.
Seguidamente, Manolito entró corriendo en la habitación de Anselmin, ante el estupor de sus padres que agazapados tras una puerta eran testigos de lo que allí ocurría.
-Hermanoooo….hermanooooo… ¿que te han traído los reyes?- dijo con voz alegre y tembloroso.
Anselmin respondió –Pseeeeé… ya ves, nada de particular, no era lo que yo quería-.
-¿Pero tu estas loco?, ¿no te hace ilusión ese magnifico balón de reglamento?- dijo Manolito extrañado.
-La verdad es que no me llama la atención. ¿Te imaginas que cuando esté jugando con él, dé un tropiezo y me fracture un pie?- dijo el hermano con su típica apatía.
Manolito no le dejó terminar -Venga yaaaaaaaá… no seas más negativo. Es cierto que eso puede ocurrir, pero solo es una probabilidad entre todas las que quedan de poder disfrutar. Sácale partido a la vida muchacho, y para sacar “partido”, nada mejor que un balón.
Y de esa preciosa bandurria, ¿Qué me dices de la bandurria?-
Anselmin contestó…-¿La bandurria?, a ver quien es el guapo que es capaz de tocarla, yo no, desde luego. ¿Te imaginas que mientras la esté tocando se le pueda romper una cuerda, me dé en un ojo, y me deje tuerto?
De nuevo Manolito: -Jooooó….tú, desde luego, montas un circo y te crecen los enanos, ¿eh?, que negativo eres. Vamos, con lo difícil que es encontrar una aguja en un pajar, tu te sientas en uno y te clavas la aguja en el culo, ¿a que si?-
-Hombre, tanto no, pero hay que ser prudente y precavido ¿no crees?-
-NOOOOOOOOOOOOOOOOO, Así no se disfruta, estas equivocado….eres lo más negativo que me he echado nunca a la cara, y del televisor que te han traído, ¿Qué me dices del televisor?- dijo Manolito apretando los puños.
-Esa es otra…el televisor. ¿Te imaginas que un día en que esté frente a él se recaliente, o atraiga un rayo, o haga un corto circuito?-…
Ya manolito, no decía nada, solo apretaba los dientes, a la vez que unía sus puños, haciéndolos chocar entre sí.
Mientras tanto, las caras de sus padres eran dos poemas, y no era para menos, pero ellos permanecían expectantes detrás de la puerta tomando buena nota el desarrollo de los acontecimientos.
Entonces, Anselmin, haciendo una excepción mostró curiosidad hacia lo que su hermano había recibido de SS.MM, y dijo: -Oye Manolito, tú no paras de preguntarme a mí, y ya estás viendo lo que me han traído, pero… ¿y a ti?... ¿que te han traído a ti?
Manolito miro al fondo del pasillo desde donde se divisaba la puerta de su habitación con la “caca” puesta a la entrada de la misma, y gritó jubiloso:
-UN CABALLOOOOOO……..me han traído, UN CABALLOOOOOO….
Te dejo, hermano, porque el animalito, como es nuevo y no conoce la casa, se ha hecho “caca” en la entrada de mi cuarto y se ha escapado. Así que me voy corriendo a buscarlo…
Caballo… ¿dónde estás que no te veo?....ven aquí…caballito bonitooooooo…
Dedicado a:
Maria José, con un beso.
M.O, con un abrazo.
Isuyina, con un beso.
Lucía, con un beso.
Tegra, con un beso.
Manolito era tremendamente activo, positivo, indisciplinado y travieso.
Anselmin era metódico, serio, apático y negativo.
No hace falta decir que el primero era un desastre como estudiante, por lo que rondar un aprobado por los pelos, para él era un triunfo total.
Su hermano era adicto a las matrículas de honor, considerando que una nota de “nueve” era un fracaso.
Como todos los niños les llegó la época de navidad y sus padres pensaron que sería un buen remedio aprovechar la llegada de los Reyes Magos para que proporcionalmente al comportamiento de cada uno, recibieran lo que estimaban que habían merecido.
Ellos confeccionaron sus misivas, para posteriormente entregarlas a sus padres y que éstos se la hicieran llegar al cartero real.
La carta de Anselmín era paradigma de pulcritud. Bien redactada, sin tachaduras ni enmiendas, con una letra preciosa y conteniendo cosas útiles, como materiales empleados en la docencia (lápices, bolígrafos, gomas, folios, etc.) . A cualquiera que hubiera visto esa carta le habrían entrado ganas de “enmarcarla”.
¿La carta de Manolito?, jajajajá…que desastre.
Recuerdo que empezaba así:
Ceridos relle majo. Llo pido goma para aser un tiradó, petardo de los gordo para asustá a los gato de mi besina Ortencia, dos cuvierta nuebas para la ruedas de mi visicreta que las que tiene están gaztadas de aser derrape…etc.
Una vez dejadas las cartas para los reyes, los padres le dieron un vistazo y, omitiendo los deseos de ambos creyeron oportuno obrar premiando a cada uno por sus acciones.
Para Anselmin decidieron lo mejor, por lo que llegado en ansiado día, éste sería objeto de los mejores y más codiciados regalos que ningún niño pudiera jamás soñar.
En cambio, para Manolito, optaron por que SS.MM. le dejaran únicamente una “caca” de plástico de esas que se adquieren en las casas de artículos de bromas y que ofrecen una realidad visual increíble, aunque no es más que un plástico pintado que simula la desagradable deposición. En su momento pensaron en ponerle carbón que era más típico, pero no se atrevieron a correr el riesgo de encontrarse las paredes de la casa plagadas de grafitos.
Al fin, llegó el ansiado día, y cada uno despertó en su cuarto contemplando lo que se hallaba ante ellos.
Sus padres esperaban ansiosos las reacciones, pensando que uno saltaría de alegría ante tantos regalos, mientras que el otro tomaría buena cuenta de la lección.
Pero…
El cuarto de Anselmin evidenciaba un silencio sepulcral, aunque el niño ya hacía tiempo que había despertado.
De pronto…del cuarto de Manolito salieron gritos de júbilo que decían… óleeeeee… óleeeeee… óleeeeee… óleeeeee… óleeeeee… óleeeeee… óleeeeee… óleeeeee… óleeeeee…que guayyyyyyyyyyy.
Seguidamente, Manolito entró corriendo en la habitación de Anselmin, ante el estupor de sus padres que agazapados tras una puerta eran testigos de lo que allí ocurría.
-Hermanoooo….hermanooooo… ¿que te han traído los reyes?- dijo con voz alegre y tembloroso.
Anselmin respondió –Pseeeeé… ya ves, nada de particular, no era lo que yo quería-.
-¿Pero tu estas loco?, ¿no te hace ilusión ese magnifico balón de reglamento?- dijo Manolito extrañado.
-La verdad es que no me llama la atención. ¿Te imaginas que cuando esté jugando con él, dé un tropiezo y me fracture un pie?- dijo el hermano con su típica apatía.
Manolito no le dejó terminar -Venga yaaaaaaaá… no seas más negativo. Es cierto que eso puede ocurrir, pero solo es una probabilidad entre todas las que quedan de poder disfrutar. Sácale partido a la vida muchacho, y para sacar “partido”, nada mejor que un balón.
Y de esa preciosa bandurria, ¿Qué me dices de la bandurria?-
Anselmin contestó…-¿La bandurria?, a ver quien es el guapo que es capaz de tocarla, yo no, desde luego. ¿Te imaginas que mientras la esté tocando se le pueda romper una cuerda, me dé en un ojo, y me deje tuerto?
De nuevo Manolito: -Jooooó….tú, desde luego, montas un circo y te crecen los enanos, ¿eh?, que negativo eres. Vamos, con lo difícil que es encontrar una aguja en un pajar, tu te sientas en uno y te clavas la aguja en el culo, ¿a que si?-
-Hombre, tanto no, pero hay que ser prudente y precavido ¿no crees?-
-NOOOOOOOOOOOOOOOOO, Así no se disfruta, estas equivocado….eres lo más negativo que me he echado nunca a la cara, y del televisor que te han traído, ¿Qué me dices del televisor?- dijo Manolito apretando los puños.
-Esa es otra…el televisor. ¿Te imaginas que un día en que esté frente a él se recaliente, o atraiga un rayo, o haga un corto circuito?-…
Ya manolito, no decía nada, solo apretaba los dientes, a la vez que unía sus puños, haciéndolos chocar entre sí.
Mientras tanto, las caras de sus padres eran dos poemas, y no era para menos, pero ellos permanecían expectantes detrás de la puerta tomando buena nota el desarrollo de los acontecimientos.
Entonces, Anselmin, haciendo una excepción mostró curiosidad hacia lo que su hermano había recibido de SS.MM, y dijo: -Oye Manolito, tú no paras de preguntarme a mí, y ya estás viendo lo que me han traído, pero… ¿y a ti?... ¿que te han traído a ti?
Manolito miro al fondo del pasillo desde donde se divisaba la puerta de su habitación con la “caca” puesta a la entrada de la misma, y gritó jubiloso:
-UN CABALLOOOOOO……..me han traído, UN CABALLOOOOOO….
Te dejo, hermano, porque el animalito, como es nuevo y no conoce la casa, se ha hecho “caca” en la entrada de mi cuarto y se ha escapado. Así que me voy corriendo a buscarlo…
Caballo… ¿dónde estás que no te veo?....ven aquí…caballito bonitooooooo…
Dedicado a:
Maria José, con un beso.
M.O, con un abrazo.
Isuyina, con un beso.
Lucía, con un beso.
Tegra, con un beso.


. A partir de ahora, "Maria José".
AJAJAJAJ,eres único de verdad te lo digo,llevo toda la tarde leyendo tu blog,me tienes tan sorprendida q no me lo creo,tanta risa no es buena y es verdad lo que dices,q hacer reir tampoco es facil.........mi mas enhorabuena,eres fantastico y aqui tiene una nueva fan tuya...jjajaajajaj un besazo de Tegra