Aquella mañana de miércoles, resultaba perezosa para Domingo Díaz Festivo, ya que se resistía a levantarse.
- Venga Domingo, levantate, no seas flojo que tienes que ir al colegio- decía insistentemente su madre.
- Ufffff, mamaaaá, que no quiero ir al colegioooo, déjame dormir un poco más, por favor-
- ¿Cómoooooo?, ¿Qué no quieres ir al colegio?, ni de bromaaaa, vamos, ni de broma te consiento eso. Ya estás dando un salto de la cama, y mientras que te aseas y te vistes yo preparo el desayuno para que no se te haga tarde- le dijo su madre en tono de pocos amigos
- ¿Y porqué tengo que ir yo al colegio?- preguntó con desgana Domingo.
- ¿Que porqué?, pues hay tres razones como castillos de grandes para que vayas, así que toma nota…
- Primera, porque es tu obligación.
- Segunda, porque tienes ya cuarenta y siete años.
- Y tercera, porque eres el “director del colegio”…
…y no se hable más...¡hala! a levantarte.
Dos horas más tarde, una vez empezada la jornada docente en el colegio de Domingo, la clase de la señorita Cones se disponía a comenzar un trabajo....
- Buenos días…Shhhhhhhhh, ya os habéis saludado niños, ahora a callar. La clase de hoy tratará sobre el “amor de madre”, así que algunos de vosotros contaréis un caso real vivido para que todos veamos que es verdad, que como el amor de una madre no hay nada, y terminaréis vuestra vivencia con la frase “Madre no hay más que una”.
Empezamos por ti, Pepito- dijo la señorita.
- Pues verá “seño”, precisamente ayer cuando salíamos “yo y mi madre”…
-Eyyyy…eyyyy, ¿Cómo que yo y mi madre?, “el burro por delante” ¿no?- interrumpió la señorita.
-Buenoooo, señooo…”el burro, yo y mi madre”…como decía, íbamos bajando las escaleras y de repente di un tropezón que me iba rodando todos los escalones cabeza abajo, pero mi madre me agarró, me lanzó hacia arriba y la inercia hizo que fuera ella la que cayera, rompiéndose un tobillo. Ahora está con un pie escayolado, mientras que yo he salido ileso del percance.
Por eso yo digo que “madre no hay más que una”- Remató Pepito.
-Muy bien, bonito relato. En él se refleja como el amor de una madre va por encima de todo, incluso es capaz de sacrificarse y recibir un descalabro, si en ello va que su hijo no lo sufra. Yo digo que esa “lesión ha sido una buena lección”, ¿no?- Dijo la señorita a sus alumnos. -Ahora te toca a ti Raimundo, veamos que nos cuentas-
Raimundo se levantó de su asiento y comenzó a narrar su historia.
- Pues yo llegué hace dos días a casa después de jugar un partido, y traía un hambre que era capaz de comerme “un cochino con cáscara y tó”…
-Halaaaaa, que bruto eres en tus expresiones, “jomioooo”, pero…sigue, sigue…- dijo la señorita.
- Sigo…mi madre que está embarazada, llevaba varios días con antojo de un bocadillo de jamón, y aquella tarde se había comprado uno y se disponía a comerlo, pero al verme me lo dio sin rechistar, y por mas que yo le dije que se lo comiera ella, no lo hizo, se quedo con las ganas. Ella dijo que si me lo comía yo le iba a alimentar más. Por eso yo digo que “madre no hay mas que una”.
- Muy bien Raimundo, una preciosa historia también. Ahora por último le toca el turno a Jaimito- dijo la profesora.
Jaimito (Jáime Hito), era un personajillo que destacaba por sus travesuras, y ahora le había tocado el turno a él.
-Puessss…yo es que…no seeeee…en fin…- pero de pronto Jaimito exclamó…
- Ya lo tengo yaaaaaaá, jejeje. Vamos a ver
Ayer vino a casa un amigo de mi hermano mayor que es cabo “PRIMERO” en el ejercito y se llama “SEGUNDO” Machichaco. Resulta que en el “TERCERO” ha alquilado un “CUARTO” y al tocar el timbre yo le abrí. Como traía una cesta con comida, y yo no le conocía llamé a mi madre…
Mamaaaaá…corre, ven que aquí hay un “QUINTO” con un “CESTO”.
Momentos después, una vez acomodado, mi madre puso aceitunas, patatas, queso y picos para que mi hermano y él tomaran un “piquislabi” (piscolabis), pero se le olvidó las bebidas. Entonces me dijo…
-Jaimito, en la puerta del frigorífico hay dos latas de cervezas, tráelas por favor.
Cuando fui al frigorífico vi como mi padre abría una de las latas y le daba un trago. Entonces me dirigí hacia la habitación donde estaba mi madre y le dije…”Madreeeee…no hay mas que unaaaaa”.
La señorita intentó aguantar la risa, pero de pronto, jajajá….jajajá…jajajá…Toda la clase irrumpió en una sonora carcajada que se escuchó desde el exterior.
En ese momento, el director que pasaba por allí, creyó que la clase se había desmadrado y entró con intención de llamar al orden a la profesora, pero ella le tranquilizó diciéndole que los niños de su clase eran los mas obedientes y destacados, además de alegres, de ahí las risas…
-Y si quiere, hágales una prueba de saber, verá que no le miento- dijo la profesora-
-Vamos a ver, atentos niños que os voy a hacer una pregunta, ¿Dónde están los montes Pirineos?- preguntó el director dirigiéndose a Jaimito-
-A mi no me mire que yo no los he cogido, señor director. Yo seré todo lo travieso que usted quiera creer, pero de ladrón nada ¿eh?...que se lo digo a mi madre- Dijo Jaimito denotando enfado.
El director, desconcertado se dirigió a otro alumno – Tú, Carlos, respóndeme ¿Dónde están los montes Pirineos?-
-¿Ahora a mi? ¿ahora a mi?...que yo no he cogido nadaaaa, y menos esos montes…bua..bua…buaaa-
Ante tal situación, el director llamó aparte a la profesora y como responsable de la clase le exigió una explicación con tono de pocos amigos…
- ¿Y usted?, ¿no tiene nada que decirme?, a ver dígame algo…porque yo me voy a volver loco-…
La profesora cambió el semblante y su cara se puso blanca como la nieve…
- Pu…pu…pues no se que decirle señor director. Si le sirve de respuesta le diré que yo conozco perfectamente a mis alumnos y no me cabe duda que ninguno de ellos saben donde están los montes Pirineos, porque estoy segura, segurísima que ninguno de ellos los han cogido. Ellos no tocan nada que no sean suyos-…
-¡Uff!, bueno…bueno…esto veo que no tiene remedio pero haré un último esfuerzo. A ver Jaimito, dime ¿donde está el Cabo Machichaco?-
Jaimito dio un salto y con aire seguro y voz firme respondió…
– Bueno, hoy no se donde estará, pero ayer estaba en el salón de mi casa tomándose unas cervezas con mi hermano mayor-
¡Plooooooooooofff!...
-Ainssss…niños...llamad al conserje, decidles que el Señor director se ha caído de bruces- dijo la señorita Cones.
-¿De “Bruces lí”? (Bruce Lee)- preguntó Raimundo…
Jaimito apostilló – Ya viene el conserje “seño”, pero no se asuste, porque hoy hace mucho calor y seguro que lo que le ha dado es una “linotipia” (lipotimia).
- Venga Domingo, levantate, no seas flojo que tienes que ir al colegio- decía insistentemente su madre.
- Ufffff, mamaaaá, que no quiero ir al colegioooo, déjame dormir un poco más, por favor-
- ¿Cómoooooo?, ¿Qué no quieres ir al colegio?, ni de bromaaaa, vamos, ni de broma te consiento eso. Ya estás dando un salto de la cama, y mientras que te aseas y te vistes yo preparo el desayuno para que no se te haga tarde- le dijo su madre en tono de pocos amigos
- ¿Y porqué tengo que ir yo al colegio?- preguntó con desgana Domingo.
- ¿Que porqué?, pues hay tres razones como castillos de grandes para que vayas, así que toma nota…
- Primera, porque es tu obligación.
- Segunda, porque tienes ya cuarenta y siete años.
- Y tercera, porque eres el “director del colegio”…
…y no se hable más...¡hala! a levantarte.
Dos horas más tarde, una vez empezada la jornada docente en el colegio de Domingo, la clase de la señorita Cones se disponía a comenzar un trabajo....
- Buenos días…Shhhhhhhhh, ya os habéis saludado niños, ahora a callar. La clase de hoy tratará sobre el “amor de madre”, así que algunos de vosotros contaréis un caso real vivido para que todos veamos que es verdad, que como el amor de una madre no hay nada, y terminaréis vuestra vivencia con la frase “Madre no hay más que una”.
Empezamos por ti, Pepito- dijo la señorita.
- Pues verá “seño”, precisamente ayer cuando salíamos “yo y mi madre”…
-Eyyyy…eyyyy, ¿Cómo que yo y mi madre?, “el burro por delante” ¿no?- interrumpió la señorita.
-Buenoooo, señooo…”el burro, yo y mi madre”…como decía, íbamos bajando las escaleras y de repente di un tropezón que me iba rodando todos los escalones cabeza abajo, pero mi madre me agarró, me lanzó hacia arriba y la inercia hizo que fuera ella la que cayera, rompiéndose un tobillo. Ahora está con un pie escayolado, mientras que yo he salido ileso del percance.
Por eso yo digo que “madre no hay más que una”- Remató Pepito.
-Muy bien, bonito relato. En él se refleja como el amor de una madre va por encima de todo, incluso es capaz de sacrificarse y recibir un descalabro, si en ello va que su hijo no lo sufra. Yo digo que esa “lesión ha sido una buena lección”, ¿no?- Dijo la señorita a sus alumnos. -Ahora te toca a ti Raimundo, veamos que nos cuentas-
Raimundo se levantó de su asiento y comenzó a narrar su historia.
- Pues yo llegué hace dos días a casa después de jugar un partido, y traía un hambre que era capaz de comerme “un cochino con cáscara y tó”…
-Halaaaaa, que bruto eres en tus expresiones, “jomioooo”, pero…sigue, sigue…- dijo la señorita.
- Sigo…mi madre que está embarazada, llevaba varios días con antojo de un bocadillo de jamón, y aquella tarde se había comprado uno y se disponía a comerlo, pero al verme me lo dio sin rechistar, y por mas que yo le dije que se lo comiera ella, no lo hizo, se quedo con las ganas. Ella dijo que si me lo comía yo le iba a alimentar más. Por eso yo digo que “madre no hay mas que una”.
- Muy bien Raimundo, una preciosa historia también. Ahora por último le toca el turno a Jaimito- dijo la profesora.
Jaimito (Jáime Hito), era un personajillo que destacaba por sus travesuras, y ahora le había tocado el turno a él.
-Puessss…yo es que…no seeeee…en fin…- pero de pronto Jaimito exclamó…
- Ya lo tengo yaaaaaaá, jejeje. Vamos a ver
Ayer vino a casa un amigo de mi hermano mayor que es cabo “PRIMERO” en el ejercito y se llama “SEGUNDO” Machichaco. Resulta que en el “TERCERO” ha alquilado un “CUARTO” y al tocar el timbre yo le abrí. Como traía una cesta con comida, y yo no le conocía llamé a mi madre…
Mamaaaaá…corre, ven que aquí hay un “QUINTO” con un “CESTO”.
Momentos después, una vez acomodado, mi madre puso aceitunas, patatas, queso y picos para que mi hermano y él tomaran un “piquislabi” (piscolabis), pero se le olvidó las bebidas. Entonces me dijo…
-Jaimito, en la puerta del frigorífico hay dos latas de cervezas, tráelas por favor.
Cuando fui al frigorífico vi como mi padre abría una de las latas y le daba un trago. Entonces me dirigí hacia la habitación donde estaba mi madre y le dije…”Madreeeee…no hay mas que unaaaaa”.
La señorita intentó aguantar la risa, pero de pronto, jajajá….jajajá…jajajá…Toda la clase irrumpió en una sonora carcajada que se escuchó desde el exterior.
En ese momento, el director que pasaba por allí, creyó que la clase se había desmadrado y entró con intención de llamar al orden a la profesora, pero ella le tranquilizó diciéndole que los niños de su clase eran los mas obedientes y destacados, además de alegres, de ahí las risas…
-Y si quiere, hágales una prueba de saber, verá que no le miento- dijo la profesora-
-Vamos a ver, atentos niños que os voy a hacer una pregunta, ¿Dónde están los montes Pirineos?- preguntó el director dirigiéndose a Jaimito-
-A mi no me mire que yo no los he cogido, señor director. Yo seré todo lo travieso que usted quiera creer, pero de ladrón nada ¿eh?...que se lo digo a mi madre- Dijo Jaimito denotando enfado.
El director, desconcertado se dirigió a otro alumno – Tú, Carlos, respóndeme ¿Dónde están los montes Pirineos?-
-¿Ahora a mi? ¿ahora a mi?...que yo no he cogido nadaaaa, y menos esos montes…bua..bua…buaaa-
Ante tal situación, el director llamó aparte a la profesora y como responsable de la clase le exigió una explicación con tono de pocos amigos…
- ¿Y usted?, ¿no tiene nada que decirme?, a ver dígame algo…porque yo me voy a volver loco-…
La profesora cambió el semblante y su cara se puso blanca como la nieve…
- Pu…pu…pues no se que decirle señor director. Si le sirve de respuesta le diré que yo conozco perfectamente a mis alumnos y no me cabe duda que ninguno de ellos saben donde están los montes Pirineos, porque estoy segura, segurísima que ninguno de ellos los han cogido. Ellos no tocan nada que no sean suyos-…
-¡Uff!, bueno…bueno…esto veo que no tiene remedio pero haré un último esfuerzo. A ver Jaimito, dime ¿donde está el Cabo Machichaco?-
Jaimito dio un salto y con aire seguro y voz firme respondió…
– Bueno, hoy no se donde estará, pero ayer estaba en el salón de mi casa tomándose unas cervezas con mi hermano mayor-
¡Plooooooooooofff!...
-Ainssss…niños...llamad al conserje, decidles que el Señor director se ha caído de bruces- dijo la señorita Cones.
-¿De “Bruces lí”? (Bruce Lee)- preguntó Raimundo…
Jaimito apostilló – Ya viene el conserje “seño”, pero no se asuste, porque hoy hace mucho calor y seguro que lo que le ha dado es una “linotipia” (lipotimia).


, me dijeron, que no me gustó porque no los entendí, es muy posible. ¿Puedes tú darme una opinión sobre los Flamenquitos?. Gracias.