Querid@ amig@, antes de que te metas de lleno en este relato, quiero decirte que el contenido del mismo no es más que el producto de una de tantas situaciones anómalas en que toda persona se ve involucrada a lo largo de su vida, creando así una sucesión de castillos en el aire que serán derribados por la devastadora pero beneficiosa acción del tiempo.
Felíz lectura.
Manolo.
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Eran las siete y treinta minutos de la mañana de un veintiocho de diciembre cuando Julia se disponía a preparar el desayuno para su marido. Podía decirse que esta labor matutina era la única obligación que ella se había impuesto, debido a su condición de casada, porque desgraciadamente sus quince años de matrimonio no habían dejado descendencia.
Roberto, su marido, se esmeraba ante el espejo del cuarto de baño tratando de conseguir un nudo perfecto en su corbata rallada en azul y gris, formando un triángulo equilátero que era conocido como nudo Wilson, componiendo de esta manera la imagen de un hombre cincuentón, pero de porte elegante y aspecto jovial.
-Berto- exclamó Julia, llamándolo como lo hacía desde que eran novios. –El café se te enfría, y como comprenderás, no me hace ni pizca de gracia levantarme diez minutos antes que tú, para prepararlo y que después lo dejes plantado para desayunar con tus “compis” en la cafetería de la oficina.
-¡Uff!, que tempranito es para sermonearme, ¿no crees?, déjame en paz que no estoy jugando, por cierto ¿has recogido la prensa de la puerta?- respondió Roberto.
-Claro, en la mesa la tienes, y si te enfadas conmigo, no te dirijo la palabra en lo que queda de día, aunque esté empezando, ni tampoco te permitiré que te metas conmigo llamándome “Julia, tu contertulia”, antipáticooooooooo-
Jajajá…rió abiertamente Roberto, diciendo a la vez que hacia una carantoña a su mujer –Te quiero, lesheeeee, jajajá.. Por cierto, tienes “sacarina”-
-Sabes que sí- respondió Julia.
Pues ponme el “baúl de los recuerdos” que me encanta oírla mientras me tomo el café, jajajá…
-Oye Berto, una pregunta, tú no eres más tonto porque no te entrenas ¿verdad?- masculló Julia.
Roberto, abrió el diario y lanzando otra carcajada, le respondió -Yo a ti, también te quiero mucho, jajajá…- pero de pronto la expresión de su cara cambió y exclamó –Juerrr, con la noticia de “las narices”…-
-¿Que pasa?, a ver, cuéntame, no me dejes con la intriga- dijo Julia con gran curiosidad ante la reacción de Roberto.
-Vale, pero siéntate que te vas a caer de culo- advirtió él –Escucha bien con las orejas-
“DADO EL ALARMANTE DESCENSO DE NATALIDAD OBSERVADO EN NUESTRO PAIS, ESTE GOBIERNO, EN USO DE SUS FACULTADES, SE VE FORZADO A TOMAS MEDIDAS, PARA LO CUAL DISPONE QUE TODOS OS MATRIMONIOS QUE TRANSCURRIDOS AL MENOS CINCO AÑOS DE CASADOS NO HAYAN TENIDO HIJOS, DEBERÁN ACEPTAR OBLIGATORIAMENTE LOS SERVICIOS DE UN AGENTE ESPECIAL DEL GOBIERNO, QUIEN DEBIDAMENTE DOCUMENTADO Y EN EJERCICIO DE SUS FUNCIONES ATRIBUIDAS TRATARÁ DE CONTRIBUIR A DISMINUIR EL DEFICIT NATALICIO”
Julia enmudeció y su tez parecía salpicada de azafrán, pero al instante reaccionó -¿eso quiere decir que?....-
-Eso…eso mismo quiere decir, querida, lo que has oído- apostillo Roberto.
-Pero Bertooooo…tu tendrás que decir algo al respecto, ¿no?-
¿Yoooooo?...pues claro que si…yo digo que la ley es la ley, y hay que cumplirla- respondió maliciosamente su esposo.
-Entonces…eso quiere decir que yo, bueno que a mi….ainsssss- A julia no le salían las palabras debido a su nerviosismo.
-Vamos a ver Julia, hay que ser realista, y si tenemos en cuenta que la vida es un constante sacrificio, tampoco hay que hacer de un grano de arena un castillo, así que ve haciéndote a la idea, para cuando llegue el momento. Además, que suerte tienes juerrrr, ojalá nos dieran esa oportunidad a los hombres también- dijo Roberto.
El rostro de Julia se desencajó, denotando una mezcla de estupor y asco, tanto por la difícil prueba a la que debía enfrentarse, como por la reacción de su marido, entendiendo ella que el cariño demostrado durante todos los años de casados había sido una pantomima..
-Bueno, no se hable más del asunto. Si llega el momento y yo no estoy aquí, ya sabes que tienes mi consentimiento- dijo Roberto abandonando la casa, mientras estampaba un sonoro beso en la mejilla de su esposa, que en esos momentos no podía reaccionar por estar sumida en un mar de dudas.
Al bajar las escaleras de su vivienda, Roberto no prestó atención a un individuo con quien se cruzó. Este personaje el día anterior había dejado en los buzones unas hojillas publicitarias con la leyenda “FOTOS CESAR. VEINTE POR CIENTO DE DESCUENTO EN REPORTAJE INFANTIL. MINIMO SEIS FOTOS. INCLUYE UNA AMPLIACION DE REGALO”.
El hombre cuya propaganda se encontraba en los buzones y en la papelera del rellano de la escalera, seguramente dejada allí por algún vecino al que no le interesaba la oferta, subía lentamente los escalones, como si temiese a que en cada portal al que llamara le fueran a dar calabazas, como ya había ocurrido con anterioridad, por lo que su caminar denotaba un aire de desesperanza.
Sobre su hombro derecho colgaba una bolsa de loneta negra que debía pesar bastante ya que su portador iba escorado.
Este personaje como se describe anteriormente es un fotógrafo profesional que se dedica a reportajes de bebés y que cuando le falta trabajo en el estudio sale a procurarse el sustento fuera del mismo. No hay mas remedio.
Cabizbajo, meditabundo y con pasos cansinos murmuraba entre dientes –A ver si ahora tengo suerte porque diré igual que el de la película “Aterriza como puedas”…elegí un mal día para hacer negocio con las fotos. No voy a sacar ni para pagar la publicidad.
Seguidamente sacó una pequeña bayeta de un bolsillo y se puso a quitar el polvo de sus zapatos. Para él era primordial llevar los zapatos relucientes ya que decía que ello ayudaba a dar buena imagen, mucho más que llevar un buen traje.
Completando su improvisado aseo con unos toques de peine y dejando un caramelo de eucalipto en su boca para disimular su halitosis, se dispuso con paso mas decidido a llamar en otro domicilio, volviendo a tentar a la diosa fortuna por si esta cambiaba.
Sobre un portón de color caoba con adornos orlados en el mismo tono y encima de la imagen de un corazón de Jesús troquelada en metal se hallaba una placa de plástico negro y letras blancas con la inscripción “Roberto Valladares – Julia Castellanos”, que se diferenciaba de las existentes en los restantes portones, ya que sus leyendas decían: Señores de López, Señores de Lagunilla, etc.
Tanto Roberto como Julia consideraban esa forma de expresión una cursilada digna de registro en el libro Guiness.
Ding-donggggg, sonó el timbre mientras el fotógrafo cruzaba los dedos supersticiosamente, esperando que aquella llamada rompiera la monotonía con la que avanzaba el día.
Del interior de la vivienda se oyó una voz femenina.
-Un momento, ya voy-
El fotógrafo esbozó una ligera sonrisa. Quizás esta llamada cambiaria su suerte porque antes de que se abriese la puerta presintió que la cosa iba a cambiar. Quien le habia respondido era una mujer y eso era buena señal, ya que las señoras eran mas sensibles a su trabajo que los caballeros.
De inmediato la puerta se abrió y tras ella, denotando cierta desconfianza y descompuesta aunque sin querer aparentarlo, se encontraba Julia que temerosa preguntó – Q…q…que desea?-
Buenos días señora, me llamo César para servirle. Como me supongo que habrá leído el comunicado, solo quiero decirle que ha sido usted una de las afortunadas y por tanto podrá disfrutar de un servicio extra a domicilio, así que aquí estoy a su disposición esperando serle útil.
Cesar el fotógrafo, cuidaba mucho su vocabulario porque siempre llevaba en mente un consejo que le dio su padre cuando era joven…“Te recibirán según vayas vestido, y te despedirán según te hayas expresado”.
Volviendo a la cruda realidad, por el cuerpo de Julia corrió un ligero temblor acompañado de sudoración fría. Tras un instante de silencio ella respondió disimulando el miedo que sentía en su interior.
-Ah, sí, estoy informada por mi marido. Precisamente esta mañana hemos hablado sobre ello, y él esta de acuerdo. En esta casa las decisiones son cosa de dos así que no hay objeción al respecto, pero…por favor no se quede ahí afuera pase, pase…y póngase cómodo-
-Muchas gracias, porque traigo los pies reventados, así repondré fuerzas, porque como se puede imaginar, mi trabajo además de esfuerzo físico requiere una gran concentración, y no es plan que después de una misión que se lleva cierto tiempo entre preparativos y acción, tenga que volver otro día para repetirlo todo de nuevo, porque no haya salido bien- Respondió el fotógrafo.
Julia no podía disimular su asombro ante tanta “sinceridad profesional” (que caradura).
-¿Pe…pe…pero no ofrece usted una garantía total de su trabajo?-
-En un noventa por ciento sí, pero como comprenderá mi trabajo no depende sólo de mí. A veces es el cliente quien no pone de su parte y me chafa la faena. Pero en honor a la verdad tengo que decir que en la mayoría de los casos el cliente colabora al máximo porque disfruta con ello. Fíjese si es así que en ciertas ocasiones me han pedido repetir con otras sesiones teniendo que dejarles mi dirección- Dijo César con aire importante.
-Veo que habla en neutro. ¿Eso quiere decir que lo hace sin distinción de sexo?- Dijo Julia alarmada.
-Pues claro….lo iba a tener yo claro si me dedicara a escoger. Además, no se olvide que soy un profesional y que a la menor ocasión disparo mi aparato contra todo lo que se encuentre delante mío, sea animado o no-
-Y…¿emplea para todos la misma técnica?-
-¿Es que conoce alguna más que la clásica?, que yo sepa, solo hay una forma de hacerlo y es disparando el aparato, como le dije antes. Lo que pasa es que para no hacerlo siempre igual porque sería muy monótono, se varían las posturas y ya está- Respondió César.
-Bu…bu…bueno, ¿quiere una copita de vino?, o ¿prefiere un café?
-Café, café por favor, así estaré mas despierto. Si no le importa con leche y dos de azúcar, gracias-.
-Que bestiaaaaaaaa- Susurró Julia marchando hacia la cocina con el deseo de que a su regreso ese “monstruo” ya no estuviera allí, porque nada más hubiera deseado en esos momentos que todo fuera una pesadilla. Su mayor alegría sería despertar y olvidar esa embarazosa y ficticia situación. Pero al volver al salón comprobó que nada mas lejos de la realidad porque allí seguía ese “aprovechado de las carencias ajenas”, como ella lo había calificado, entre otros despreciables adjetivos.
Mientras Julia endulzaba el café, el fotógrafo introdujo la mano en la bolsa de loneta y extrajo un paquete de fotos que dejó sobre la mesa. Nuestra amiga no le apartaba la vista de encima.
-M…m…me supongo que necesitará crear ambiente para poder cumplir su cometido, ¿verdad?- preguntó Julia.
-Nooooooooo, no es necesario, lo mío casi no requiere preparación, aunque en cada sesión tenga que hacer varios disparos. Para crear entorno suelo valerme de los medios que pone a mi alcance la madre naturaleza, jejeje-.
Julia, en esos momentos pensó que el depravado visitante estaba haciendo alarde de machismo. Ella, fingiendo naturalidad preguntó:
-Y…todos los disparos como usted dice, ¿los hace en la misma postura?_
-Ya lo dije antes, es que no se acordará. Le dije que en mi trabajo, la variedad está en las posturas-
Nuevamente pregunta Julia –me imagino que por su práctica tendrá usted un amplio conocimiento de la técnica a emplear, ¿verdad?-
-Ufff…ni que lo diga. Mis conocimientos me dan para cambiar rápidamente y sin problemas de postura después de cada disparo. Por ejemplo, podemos hacer uno en la entrada de pie, otro jugando en el sofá, otro en la cocina, un par de ellos en el bañó, entre la espuma, y por último uno en la alcoba, sobre la cama, que es “clásico” ¿no cree?-
Julia cada vez salía menos de su asombro –Pe…pe…pero, ¿y el precio?-
-Dejemos el dinero ahora, por eso no se preocupe, lo importante es que usted quede satisfecha de mi, así me recomendará a sus amigas-
-Ni de coña, vamos, lo que me faltaba, uffffff- murmuró por lo bajo Julia, y continuó cuestionando –Ya que el último disparo dice que lo hace en la cama, ¿le parece que haga ambiente corriendo las cortinas y rematando con la tenue luz de las mesas de noche?-
-Ni se le ocurra…por Dios- Alzó la voz el fotógrafo ante lo que consideraba una absurda sugerencia –Perdone, pero es que yo para hacer mi trabajo necesito claridad y mi objetivo siempre “visible” por su sensibilidad, y como comprenderá, a oscuras eso resulta imposible. Tenga en cuenta que casi la totalidad del trabajo a realizar se basa en la recreación visual. Si el entorno es bello uno se anima, pero si no es así resulta muy insulso y hasta desagradable. Así que de correr las cortinas nada, porque además de entrar la luz natural si se ve desde el exterior puede servir de reclamo publicitario, como propaganda en vivo y en directo para algún vecino.
Por cierto voy a mostrarle varios testimonios de la calidad de mi trabajo. Los niños no son fáciles, pero a mi todos me salen muy guapos, mire….mire- dijo mientras mostraba un amplio muestrario de niños preciosos que se encontraba en el paquete de fotos que con anterioridad había depositado sobre la mesa del salón. -¿A que son lindos?
-La verdad es que sí, son todos preciosos- respondió Julia.
El fotógrafo siguió alardeando de su profesionalidad. -¿Fíjese en éste de los dientes separados, para mí una auténtica obra de arte, no sólo por lo que se ve, sino por los sudores que me costó, porque lo hice en un autobús en marcha-
-¿Cómo?, ¿ha dicho en un autobús en marcha?- dijo Julia perpleja.
-Si, si, ya sé que resulta increíble, pero así fue- respondió César.
-Y…la gente, ¿no decía nada?-
-¿Que no?, claro que si. Los pasajeros no paraban de animarnos, y fueron tan amables que se apretaron sobre un rincón para dejarnos espacio. Las mujeres sobre todo estaban encantadas de lo que veían, incluso recuerdo que dos de ellas riñeron para poder disfrutar de mi trabajo, una vez que hubiese terminado con mi cliente-.
Julia tragó saliva y volvió a preguntar -¿Y el conductor?, ¿Qué dijo el conductor?-
-¿El conductor?, encantador porque al ver el movimiento que producían los baches de la calzada paró el autobús y se quedó embobado viendo como yo disparaba constantemente ante la satisfacción de mi cliente, que dicho sea de paso es artista. Por eso quiso hacerlo en un lugar público, para llamar la atención por encima de todo.
Por cierto, el conductor me pidió que le diera unas cuantas clases prácticas, ofreciendo a su mujer, porque él tampoco tenía niños, pero con la condición de que yo usara mi aparato, porque el suyo estaba viejo y en ocasiones fallaba. Además, el mío tenía un objetivo más grande y potente-
Julia no daba crédito a lo que oía. Mientras tanto César orgulloso de lo que mostraba rebuscaba entre las fotos -Mire esta rubita, la hice en un parque público hace dos años. Me costó muchísimo porque al verme con el aparato entre las manos se asustó y salió corriendo. Yo la seguí pero las palomas se me posaban en el objetivo y no me dejaban trabajar como yo quería. Menos mal que acertaron a pasar por allí dos guardias que al verme tan sofocado me ayudaron aguantándola mientras yo trabajaba. ¿Ve que en la foto se ve la manga del uniforme de uno que la sujeta?-
-¿Qué dos guardiiiiii………?- ploffffffffff. Julia cayó desplomada. Afortunadamente lo hizo sobre el sofá, si no, se podía haber matado.
-Señoraaaaaaa…señora, ¿qué le ocurre?- dijo César mientras recogía aprisa todas sus pertenencias y salía de la casa dándose de patadas en el culo.
-Nunca mas fuera del estudio…nunca másss- Que ruina Dios mio, que ruina…-repetía constantemente.
Es difícil precisar el tiempo que Julia permaneció inconsciente, pero al volver en sí oyó que la puerta de la vivienda se abría, entrando en esos momentos Roberto que volvía del trabajo.
-Halaaaaaaaaaa, buena vida ¿eh?, que alegríaaaaa, estarás cansada ¿a que si?, jajajá…- dijo Roberto al ver a su mujer acostada en el sofá.
-Por cierto Julia- dijo Roberto –se me olvidó decirte antes de irme que la noticia que te leí esta mañana era una broma de la redacción del diario, debido a que hoy es veintiocho de diciembre “los santos inocentes”, pero sé que te diste cuenta desde el primer momento, porque eres “sagaz” para estas cosas ¿a que si?-
Julia solo asintió con la cabeza.
-Ah, toma, esta publicidad que estaba en nuestro buzón. Es de un fotógrafo, un tal César, que hace reportajes a niños. Aunque nosotros no los tenemos, la guardé porque a lo mejor le interesa a tu hermana, es que la oferta me pareció interesante.
En esos momentos Julia, como si tuviera un resorte se incorporó diciendo en tono burlón, aunque resentida en su interior…-¿Un foto…qué?...
Jajajá…jajajá…jajajá…jajajá…jajajá……..
-Pero ¿qué he dicho yo?- dijo Roberto extrañado…-Jooó, no sabía yo que era tan gracioso. Desde luego “jamía”, creo que te estas volviendo como una cabra…cada vez te entiendo menos-
Moraleja: En este mundo traidor nada es verdad ni mentira, todo se ve del color del cristal con que se mira.
DEDICADO A:
Maria José con un beso.
Lucía con un beso.
Felíz lectura.
Manolo.
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Eran las siete y treinta minutos de la mañana de un veintiocho de diciembre cuando Julia se disponía a preparar el desayuno para su marido. Podía decirse que esta labor matutina era la única obligación que ella se había impuesto, debido a su condición de casada, porque desgraciadamente sus quince años de matrimonio no habían dejado descendencia.
Roberto, su marido, se esmeraba ante el espejo del cuarto de baño tratando de conseguir un nudo perfecto en su corbata rallada en azul y gris, formando un triángulo equilátero que era conocido como nudo Wilson, componiendo de esta manera la imagen de un hombre cincuentón, pero de porte elegante y aspecto jovial.
-Berto- exclamó Julia, llamándolo como lo hacía desde que eran novios. –El café se te enfría, y como comprenderás, no me hace ni pizca de gracia levantarme diez minutos antes que tú, para prepararlo y que después lo dejes plantado para desayunar con tus “compis” en la cafetería de la oficina.
-¡Uff!, que tempranito es para sermonearme, ¿no crees?, déjame en paz que no estoy jugando, por cierto ¿has recogido la prensa de la puerta?- respondió Roberto.
-Claro, en la mesa la tienes, y si te enfadas conmigo, no te dirijo la palabra en lo que queda de día, aunque esté empezando, ni tampoco te permitiré que te metas conmigo llamándome “Julia, tu contertulia”, antipáticooooooooo-
Jajajá…rió abiertamente Roberto, diciendo a la vez que hacia una carantoña a su mujer –Te quiero, lesheeeee, jajajá.. Por cierto, tienes “sacarina”-
-Sabes que sí- respondió Julia.
Pues ponme el “baúl de los recuerdos” que me encanta oírla mientras me tomo el café, jajajá…
-Oye Berto, una pregunta, tú no eres más tonto porque no te entrenas ¿verdad?- masculló Julia.
Roberto, abrió el diario y lanzando otra carcajada, le respondió -Yo a ti, también te quiero mucho, jajajá…- pero de pronto la expresión de su cara cambió y exclamó –Juerrr, con la noticia de “las narices”…-
-¿Que pasa?, a ver, cuéntame, no me dejes con la intriga- dijo Julia con gran curiosidad ante la reacción de Roberto.
-Vale, pero siéntate que te vas a caer de culo- advirtió él –Escucha bien con las orejas-
“DADO EL ALARMANTE DESCENSO DE NATALIDAD OBSERVADO EN NUESTRO PAIS, ESTE GOBIERNO, EN USO DE SUS FACULTADES, SE VE FORZADO A TOMAS MEDIDAS, PARA LO CUAL DISPONE QUE TODOS OS MATRIMONIOS QUE TRANSCURRIDOS AL MENOS CINCO AÑOS DE CASADOS NO HAYAN TENIDO HIJOS, DEBERÁN ACEPTAR OBLIGATORIAMENTE LOS SERVICIOS DE UN AGENTE ESPECIAL DEL GOBIERNO, QUIEN DEBIDAMENTE DOCUMENTADO Y EN EJERCICIO DE SUS FUNCIONES ATRIBUIDAS TRATARÁ DE CONTRIBUIR A DISMINUIR EL DEFICIT NATALICIO”
Julia enmudeció y su tez parecía salpicada de azafrán, pero al instante reaccionó -¿eso quiere decir que?....-
-Eso…eso mismo quiere decir, querida, lo que has oído- apostillo Roberto.
-Pero Bertooooo…tu tendrás que decir algo al respecto, ¿no?-
¿Yoooooo?...pues claro que si…yo digo que la ley es la ley, y hay que cumplirla- respondió maliciosamente su esposo.
-Entonces…eso quiere decir que yo, bueno que a mi….ainsssss- A julia no le salían las palabras debido a su nerviosismo.
-Vamos a ver Julia, hay que ser realista, y si tenemos en cuenta que la vida es un constante sacrificio, tampoco hay que hacer de un grano de arena un castillo, así que ve haciéndote a la idea, para cuando llegue el momento. Además, que suerte tienes juerrrr, ojalá nos dieran esa oportunidad a los hombres también- dijo Roberto.
El rostro de Julia se desencajó, denotando una mezcla de estupor y asco, tanto por la difícil prueba a la que debía enfrentarse, como por la reacción de su marido, entendiendo ella que el cariño demostrado durante todos los años de casados había sido una pantomima..
-Bueno, no se hable más del asunto. Si llega el momento y yo no estoy aquí, ya sabes que tienes mi consentimiento- dijo Roberto abandonando la casa, mientras estampaba un sonoro beso en la mejilla de su esposa, que en esos momentos no podía reaccionar por estar sumida en un mar de dudas.
Al bajar las escaleras de su vivienda, Roberto no prestó atención a un individuo con quien se cruzó. Este personaje el día anterior había dejado en los buzones unas hojillas publicitarias con la leyenda “FOTOS CESAR. VEINTE POR CIENTO DE DESCUENTO EN REPORTAJE INFANTIL. MINIMO SEIS FOTOS. INCLUYE UNA AMPLIACION DE REGALO”.
El hombre cuya propaganda se encontraba en los buzones y en la papelera del rellano de la escalera, seguramente dejada allí por algún vecino al que no le interesaba la oferta, subía lentamente los escalones, como si temiese a que en cada portal al que llamara le fueran a dar calabazas, como ya había ocurrido con anterioridad, por lo que su caminar denotaba un aire de desesperanza.
Sobre su hombro derecho colgaba una bolsa de loneta negra que debía pesar bastante ya que su portador iba escorado.
Este personaje como se describe anteriormente es un fotógrafo profesional que se dedica a reportajes de bebés y que cuando le falta trabajo en el estudio sale a procurarse el sustento fuera del mismo. No hay mas remedio.
Cabizbajo, meditabundo y con pasos cansinos murmuraba entre dientes –A ver si ahora tengo suerte porque diré igual que el de la película “Aterriza como puedas”…elegí un mal día para hacer negocio con las fotos. No voy a sacar ni para pagar la publicidad.
Seguidamente sacó una pequeña bayeta de un bolsillo y se puso a quitar el polvo de sus zapatos. Para él era primordial llevar los zapatos relucientes ya que decía que ello ayudaba a dar buena imagen, mucho más que llevar un buen traje.
Completando su improvisado aseo con unos toques de peine y dejando un caramelo de eucalipto en su boca para disimular su halitosis, se dispuso con paso mas decidido a llamar en otro domicilio, volviendo a tentar a la diosa fortuna por si esta cambiaba.
Sobre un portón de color caoba con adornos orlados en el mismo tono y encima de la imagen de un corazón de Jesús troquelada en metal se hallaba una placa de plástico negro y letras blancas con la inscripción “Roberto Valladares – Julia Castellanos”, que se diferenciaba de las existentes en los restantes portones, ya que sus leyendas decían: Señores de López, Señores de Lagunilla, etc.
Tanto Roberto como Julia consideraban esa forma de expresión una cursilada digna de registro en el libro Guiness.
Ding-donggggg, sonó el timbre mientras el fotógrafo cruzaba los dedos supersticiosamente, esperando que aquella llamada rompiera la monotonía con la que avanzaba el día.
Del interior de la vivienda se oyó una voz femenina.
-Un momento, ya voy-
El fotógrafo esbozó una ligera sonrisa. Quizás esta llamada cambiaria su suerte porque antes de que se abriese la puerta presintió que la cosa iba a cambiar. Quien le habia respondido era una mujer y eso era buena señal, ya que las señoras eran mas sensibles a su trabajo que los caballeros.
De inmediato la puerta se abrió y tras ella, denotando cierta desconfianza y descompuesta aunque sin querer aparentarlo, se encontraba Julia que temerosa preguntó – Q…q…que desea?-
Buenos días señora, me llamo César para servirle. Como me supongo que habrá leído el comunicado, solo quiero decirle que ha sido usted una de las afortunadas y por tanto podrá disfrutar de un servicio extra a domicilio, así que aquí estoy a su disposición esperando serle útil.
Cesar el fotógrafo, cuidaba mucho su vocabulario porque siempre llevaba en mente un consejo que le dio su padre cuando era joven…“Te recibirán según vayas vestido, y te despedirán según te hayas expresado”.
Volviendo a la cruda realidad, por el cuerpo de Julia corrió un ligero temblor acompañado de sudoración fría. Tras un instante de silencio ella respondió disimulando el miedo que sentía en su interior.
-Ah, sí, estoy informada por mi marido. Precisamente esta mañana hemos hablado sobre ello, y él esta de acuerdo. En esta casa las decisiones son cosa de dos así que no hay objeción al respecto, pero…por favor no se quede ahí afuera pase, pase…y póngase cómodo-
-Muchas gracias, porque traigo los pies reventados, así repondré fuerzas, porque como se puede imaginar, mi trabajo además de esfuerzo físico requiere una gran concentración, y no es plan que después de una misión que se lleva cierto tiempo entre preparativos y acción, tenga que volver otro día para repetirlo todo de nuevo, porque no haya salido bien- Respondió el fotógrafo.
Julia no podía disimular su asombro ante tanta “sinceridad profesional” (que caradura).
-¿Pe…pe…pero no ofrece usted una garantía total de su trabajo?-
-En un noventa por ciento sí, pero como comprenderá mi trabajo no depende sólo de mí. A veces es el cliente quien no pone de su parte y me chafa la faena. Pero en honor a la verdad tengo que decir que en la mayoría de los casos el cliente colabora al máximo porque disfruta con ello. Fíjese si es así que en ciertas ocasiones me han pedido repetir con otras sesiones teniendo que dejarles mi dirección- Dijo César con aire importante.
-Veo que habla en neutro. ¿Eso quiere decir que lo hace sin distinción de sexo?- Dijo Julia alarmada.
-Pues claro….lo iba a tener yo claro si me dedicara a escoger. Además, no se olvide que soy un profesional y que a la menor ocasión disparo mi aparato contra todo lo que se encuentre delante mío, sea animado o no-
-Y…¿emplea para todos la misma técnica?-
-¿Es que conoce alguna más que la clásica?, que yo sepa, solo hay una forma de hacerlo y es disparando el aparato, como le dije antes. Lo que pasa es que para no hacerlo siempre igual porque sería muy monótono, se varían las posturas y ya está- Respondió César.
-Bu…bu…bueno, ¿quiere una copita de vino?, o ¿prefiere un café?
-Café, café por favor, así estaré mas despierto. Si no le importa con leche y dos de azúcar, gracias-.
-Que bestiaaaaaaaa- Susurró Julia marchando hacia la cocina con el deseo de que a su regreso ese “monstruo” ya no estuviera allí, porque nada más hubiera deseado en esos momentos que todo fuera una pesadilla. Su mayor alegría sería despertar y olvidar esa embarazosa y ficticia situación. Pero al volver al salón comprobó que nada mas lejos de la realidad porque allí seguía ese “aprovechado de las carencias ajenas”, como ella lo había calificado, entre otros despreciables adjetivos.
Mientras Julia endulzaba el café, el fotógrafo introdujo la mano en la bolsa de loneta y extrajo un paquete de fotos que dejó sobre la mesa. Nuestra amiga no le apartaba la vista de encima.
-M…m…me supongo que necesitará crear ambiente para poder cumplir su cometido, ¿verdad?- preguntó Julia.
-Nooooooooo, no es necesario, lo mío casi no requiere preparación, aunque en cada sesión tenga que hacer varios disparos. Para crear entorno suelo valerme de los medios que pone a mi alcance la madre naturaleza, jejeje-.
Julia, en esos momentos pensó que el depravado visitante estaba haciendo alarde de machismo. Ella, fingiendo naturalidad preguntó:
-Y…todos los disparos como usted dice, ¿los hace en la misma postura?_
-Ya lo dije antes, es que no se acordará. Le dije que en mi trabajo, la variedad está en las posturas-
Nuevamente pregunta Julia –me imagino que por su práctica tendrá usted un amplio conocimiento de la técnica a emplear, ¿verdad?-
-Ufff…ni que lo diga. Mis conocimientos me dan para cambiar rápidamente y sin problemas de postura después de cada disparo. Por ejemplo, podemos hacer uno en la entrada de pie, otro jugando en el sofá, otro en la cocina, un par de ellos en el bañó, entre la espuma, y por último uno en la alcoba, sobre la cama, que es “clásico” ¿no cree?-
Julia cada vez salía menos de su asombro –Pe…pe…pero, ¿y el precio?-
-Dejemos el dinero ahora, por eso no se preocupe, lo importante es que usted quede satisfecha de mi, así me recomendará a sus amigas-
-Ni de coña, vamos, lo que me faltaba, uffffff- murmuró por lo bajo Julia, y continuó cuestionando –Ya que el último disparo dice que lo hace en la cama, ¿le parece que haga ambiente corriendo las cortinas y rematando con la tenue luz de las mesas de noche?-
-Ni se le ocurra…por Dios- Alzó la voz el fotógrafo ante lo que consideraba una absurda sugerencia –Perdone, pero es que yo para hacer mi trabajo necesito claridad y mi objetivo siempre “visible” por su sensibilidad, y como comprenderá, a oscuras eso resulta imposible. Tenga en cuenta que casi la totalidad del trabajo a realizar se basa en la recreación visual. Si el entorno es bello uno se anima, pero si no es así resulta muy insulso y hasta desagradable. Así que de correr las cortinas nada, porque además de entrar la luz natural si se ve desde el exterior puede servir de reclamo publicitario, como propaganda en vivo y en directo para algún vecino.
Por cierto voy a mostrarle varios testimonios de la calidad de mi trabajo. Los niños no son fáciles, pero a mi todos me salen muy guapos, mire….mire- dijo mientras mostraba un amplio muestrario de niños preciosos que se encontraba en el paquete de fotos que con anterioridad había depositado sobre la mesa del salón. -¿A que son lindos?
-La verdad es que sí, son todos preciosos- respondió Julia.
El fotógrafo siguió alardeando de su profesionalidad. -¿Fíjese en éste de los dientes separados, para mí una auténtica obra de arte, no sólo por lo que se ve, sino por los sudores que me costó, porque lo hice en un autobús en marcha-
-¿Cómo?, ¿ha dicho en un autobús en marcha?- dijo Julia perpleja.
-Si, si, ya sé que resulta increíble, pero así fue- respondió César.
-Y…la gente, ¿no decía nada?-
-¿Que no?, claro que si. Los pasajeros no paraban de animarnos, y fueron tan amables que se apretaron sobre un rincón para dejarnos espacio. Las mujeres sobre todo estaban encantadas de lo que veían, incluso recuerdo que dos de ellas riñeron para poder disfrutar de mi trabajo, una vez que hubiese terminado con mi cliente-.
Julia tragó saliva y volvió a preguntar -¿Y el conductor?, ¿Qué dijo el conductor?-
-¿El conductor?, encantador porque al ver el movimiento que producían los baches de la calzada paró el autobús y se quedó embobado viendo como yo disparaba constantemente ante la satisfacción de mi cliente, que dicho sea de paso es artista. Por eso quiso hacerlo en un lugar público, para llamar la atención por encima de todo.
Por cierto, el conductor me pidió que le diera unas cuantas clases prácticas, ofreciendo a su mujer, porque él tampoco tenía niños, pero con la condición de que yo usara mi aparato, porque el suyo estaba viejo y en ocasiones fallaba. Además, el mío tenía un objetivo más grande y potente-
Julia no daba crédito a lo que oía. Mientras tanto César orgulloso de lo que mostraba rebuscaba entre las fotos -Mire esta rubita, la hice en un parque público hace dos años. Me costó muchísimo porque al verme con el aparato entre las manos se asustó y salió corriendo. Yo la seguí pero las palomas se me posaban en el objetivo y no me dejaban trabajar como yo quería. Menos mal que acertaron a pasar por allí dos guardias que al verme tan sofocado me ayudaron aguantándola mientras yo trabajaba. ¿Ve que en la foto se ve la manga del uniforme de uno que la sujeta?-
-¿Qué dos guardiiiiii………?- ploffffffffff. Julia cayó desplomada. Afortunadamente lo hizo sobre el sofá, si no, se podía haber matado.
-Señoraaaaaaa…señora, ¿qué le ocurre?- dijo César mientras recogía aprisa todas sus pertenencias y salía de la casa dándose de patadas en el culo.
-Nunca mas fuera del estudio…nunca másss- Que ruina Dios mio, que ruina…-repetía constantemente.
Es difícil precisar el tiempo que Julia permaneció inconsciente, pero al volver en sí oyó que la puerta de la vivienda se abría, entrando en esos momentos Roberto que volvía del trabajo.
-Halaaaaaaaaaa, buena vida ¿eh?, que alegríaaaaa, estarás cansada ¿a que si?, jajajá…- dijo Roberto al ver a su mujer acostada en el sofá.
-Por cierto Julia- dijo Roberto –se me olvidó decirte antes de irme que la noticia que te leí esta mañana era una broma de la redacción del diario, debido a que hoy es veintiocho de diciembre “los santos inocentes”, pero sé que te diste cuenta desde el primer momento, porque eres “sagaz” para estas cosas ¿a que si?-
Julia solo asintió con la cabeza.
-Ah, toma, esta publicidad que estaba en nuestro buzón. Es de un fotógrafo, un tal César, que hace reportajes a niños. Aunque nosotros no los tenemos, la guardé porque a lo mejor le interesa a tu hermana, es que la oferta me pareció interesante.
En esos momentos Julia, como si tuviera un resorte se incorporó diciendo en tono burlón, aunque resentida en su interior…-¿Un foto…qué?...
Jajajá…jajajá…jajajá…jajajá…jajajá……..
-Pero ¿qué he dicho yo?- dijo Roberto extrañado…-Jooó, no sabía yo que era tan gracioso. Desde luego “jamía”, creo que te estas volviendo como una cabra…cada vez te entiendo menos-
Moraleja: En este mundo traidor nada es verdad ni mentira, todo se ve del color del cristal con que se mira.
DEDICADO A:
Maria José con un beso.
Lucía con un beso.

