Manuel Caramé Mateo.

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domingo, 04 de febrero de 2007
Rogelio era un buen hombre, casado y padre de tres hijos que tenía claro sus objetivos.

El primero y principal era cubrir las necesidades de su familia como responsable de la misma, siendo una labor que desempeñaba a la perfección, por lo que era adorado y respetado por todos y especialmente por su esposa e hijos.

El segundo consistía en algo que nadie le podría quitar de la cabeza y era su afición a los caballos. Siempre dijo que ésta le venía de cuando era espermatozoide, por ello, llegó el primero, jajajá.

Era buen jinete y solía montar a menudo, pero siempre lo hacía alquilando un caballo, porque su meta era tener un pura sangre. Él era consciente que su sueño, de seguir su vida el rumbo que hasta entonces había llevado, jamás se cumpliría, ya que hablaríamos de una fuerte suma de dinero, además del costo añadido de la cuadra, mantenimiento, etc.

Pero el destino manda, y un día que paseaba con su esposa se encontró de frente a Damián, un amigo al que conocía desde la infancia.

Tras el saludo de rigor, Damián apoyo su mano en el hombro de Rogelio y le dijo -Lo que te voy a contar no te lo vas a creer-.

-Pues, ¿Qué quieres que te diga compay?, si no me lo voy a creer, ahórrate de contármelo, jajajá- dijo nuestro jinete, a quien también le caracterizaba su tremendo sentido del humor.

-Mira que es borde este tío ¿eh?, ¡jo!, yo no sé que le pude ver para haberme casado con él, jajajá- Comentó en tono jocoso Maribel, la mujer de Rogelio, ya que ella cada día que pasaba estaba mas orgullosa de su matrimonio.

Damián, obsequiando una sonrisa a ella respondió al marido -No hombre, no, quiero decir que vas a alucinar con lo que te voy a decir, así que pon en órbita las orejas para no perder detalle. ¿Tu no has pretendido toda tu vida un pura sangre?-

-¡Uff!, ya estamos, ya vas a ponerme los dientes largos. A ver, ¿Qué es lo que yo tengo que decir para que tu me sueltes una pamplina de las tuyas?- preguntó Rogelio.

-Que no hombre, que no. No es ninguna broma, ¿ves el cortijo que se divisa allá a lo alto?, pues tienen un pura sangre en venta. Hasta ahí todo normal, ¿verdad? Pues bien, lo increíble es su precio. Pon atención, lo venden por….”doscientos euros”-

Rogelio dio un brinco, como si de pronto le hubieran pinchado en la zona donde la espalda pierde su digno nombre, y dijo a su amigo.

–Pero bueno…¿A ti que te pasa?, ¿has fumado algo raro, o es que hoy no te has tomado la pastilla?-

-Roge, tio, es verdad, te lo juro- dijo Damián – Comprendo tu actitud porque sé que es increible pero, si quieres vamos ahora a ver al capataz de la hacienda y éste hará buenas mis palabras.

¡Jó!, ¿Rogelio que iba a decir, si era la ilusión de su vida?...

Como Maribel estaba cansada decidió no ir, aparte de que ella no sabía nada de caballos ni le interesaban, pero apoyaba a su marido en su interés.

Rogelio se despidió de su esposa y se encaminó con Damián hacia el cortijo. Lo hicieron andando porque la distancia no era relevante para emplear ningún tipo de vehículo.

Una vez llegados y tras los saludos de rigor, en compañía del capataz fueron a ver al caballo.

Rogelio comprobó que lo que su amigo le decía era verdad. Seguidamente y satisfaciendo su curiosidad preguntó al responsable del cortijo cual era la razón de que ese magnífico caballo estuviese a la venta a un precio de risa, ya que estaba muy por debajo de las cotizaciones en el mercado equino.

-Es que este caballo fue comprado cuando aún era un potro por un multimillonario cuyo nombre no voy a desvelar- dijo el capataz -Ante el temor de que a espaldas suya otros pudieran montarlo, lo sometió a una doma especial. Vamos a comprobarlo. Me supongo que usted sabe montar, ¿quiere subirse?-

-Por supuesto, encantado- respondió Rogelio, poniendo pie en estribo y situándose a lomos del caballo -Arreeee…kkkkkkk….arreeee…kkkkkk- pero el caballo no se movía del sitio.

-¿Lo ve?, ahí está la cuestión- dijo el capataz –Si no conoce el código de palabras para hacer que ande o se pare, el caballo no se desplazará. Veamos acerque el oído-

Rogelio bajó el tronco quedando su cabeza a la altura de la del capataz. De inmediato éste le susurró al oído –Si quiere que ande dígale “VAYA TELA”-

Nuestro improvisado jinete repitió en voz alta las palabras, y el caballo se puso a caminar despacio por el picadero.

-Wowwwwww, que maravilla- dijo Rogelio -¿Eso es todo?

-Bueno, solo es el comienzo, pero las demás órdenes son iguales de fáciles- respondió el capataz.

-Son éstas:
Para que comience a caminar “VAYA TELA”, como ha comprobado.
Para trote “VAYA TELA, VAYA TELA”.
Para galope “VAYA TELA, VAYA TELA, VAYA TELA”
Y para pararlo “ESTRADIVARIUS”, como los violines.
No me pregunte el porqué de esas palabras porque no lo sé. Son cosas del millonario.
Venga, ¿se atreve a probarlo?-

-Nada me haría en estos momentos más ilusión- dijo Rogelio, a la vez que el capataz le abría la puerta.
-VAYA TELA- dijo nuestro personaje encaminándose a campo abierto.
-Oleeeee’…VAYA TELA, VAYA TELA- continuó diciendo, y el maravilloso caballo se puso al trote.
-VAYA TELA, VAYA TELA, VAYA TELA- se oyó, mientras que jinete y montura, en un frenético galope se perdían de la vista de Damián y el capataz.

Rogelio, abstraído sobre el bello equino y su magnífico porte, no advirtió que se dirigían hacia un altísimo precipicio. Al darse cuenta y preso de un ataque de nerviosismo, olvidó la clave para parar al caballo.

-Ains, ¿como se llamaba el violin?
ESTRAVADORIAAA…ESTRAVIDURIAAA…ESTRAVADIRIUUU-…

Nada, que no daba con la palabra exacta, y el caballo continuaba al galope dispuesto a lanzarse al vacío, pero en último momento…

-ESTRADIVARIUSSSSSSSSSSS-

El caballo quedó frenado justo al borde del precipicio. Tanto es así que Rogelio desde la montura veía el fondo del mismo. Miró hacia abajo y mientras que se secaba con un pañuelo el abundante sudor de su cara, sin pensarlo dos veces exclamó asombrado:

-Ufff, ¡vaya tela!

En ese preciso momento se oyó en todo el pueblo un potente sonido proveniente del eco.

...Elaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhh…


DEDICADO A:
Mi amiga MARIA JOSE, con un beso y una @-}-}---.
Mi amigo M.O., con un abrazo.
Mi amiga Nuria y su encantadora familia, con besos y abrazos.
MI amiga Lucia, con un beso y una @-}-}---.

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