Manuel Caramé Mateo.

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sábado, 20 de enero de 2007
Aquella mañana, cuando la familia de zombies se preparaba para salir de excursión, la madre preguntó a sus retoños.

-Nenes ¿Habéis cogido los “mórtires”?-
-¿Y, eso que es mamá?-
-Pues lo mismo que se llevan los vivos cuando van de excursión…los “víveres”- respondió la mamá.
-Ah, si, ya están preparados-

Mientras esperaban completar el equipaje, uno de los niños le dijo a su hermano
-Licantropín, ¿compramos chuches?-
El hermano respondió -¿Para qué, si tenemos “gusanitos”?-
-Si, pero esos están a punto de hacer el capullo, ¿no?-

En esos momentos apareció en la calle Cuasimodo, más conocido como “El Chepa de Notredame”.

-Qué, vecino, de vacaciones, ¿no?-, comentó con una gran sonrisa.
-Pues sí, Cuasi-, dijo Frankie, el padre de familia. -pero con este frío que hace nos vamos a congelar, menos mal que yo, al igual que un San Bernardo, a todos lados voy con mi petaca de coñac.
Por cierto ¿quieres darle un tiento?-
-Venga, ¿quien dijo miedo?, glub, glub, glub…-¡Uffff!, que mal cuerpo se me ha puesto-, masculló el jorobado estremeciéndose.
-Eyyyyy….eyyyyyy, el coñac no tiene la culpa, ¿eh?, tu ya venías así cuando apareciste, jajajá-, dijo Frankie.
-Jajajajá, llevas razón-, apostilló Cuasimodo -bueno, te dejo, voy a ver si le doy un achuchón a los libros que estos días tengo exámenes.
-Ah, ¿si?, y ¿Qué es lo que estás estudiando?-
-Derecho, estudio Derecho-, dijo Cuasi.
-Y…ahora, estas de vacaciones, ¿no?, jajajajá-.
-¿La familia bien, verdad?- preguntó el jorobado con cara de pocos amigos.
-De maravilla, Cuasi, de maravilla. Son todos unos “monstruos”, jejejejejé. Por cierto, te quería pedir un favor, en nuestra ausencia, ¿tú puedes darle de comer a las plantas “carnívoras”?-
-Pues claro que si, pero ¿donde están?-
-en el salón de la mansión, pasa, pasa que te las enseño…-
-Hummm, para ser la casa de unos zombies, esta muy limpia, ¿eh?-, comentó Cuasi.
-Pues claro, ¿que creías?- respondió Frankie -el hecho de ser zombies, no quiere decir que seamos “cerdos”, y nos gusta el orden como a quien más, pero, ¿Qué es lo que te llama la atención en la limpieza?-
-Pues, lo primero que me esperaba encontrar eran telarañas, tejidas por grandes tarántulas- dijo el jorobado.
-Ahhhh, jajajá, es que aquí somos prácticos, y estamos de oferta de dos animales por uno-
Cuasi dijo confundido -perdona, pero…me lo expliques, porque no te entiendo-.
-Es muy sencillo-, apostillo Frankie, -no has visto telararañas, y eso es prueba evidente de que no hay arañas, ¿verdad?-
-Claro, ¿y?-
-Pero si has visto que tenemos un gato, ¿si?-
-Eso sí…he visto que tenéis un gato, ¿y?-
-Pues ahí está la cuestión, se trata de una oferta de dos por uno-
-Perdona, pero sigo sin entenderlo, me lo expliques de nuevo, por favor-
-Vamos a ver, el gato tiene uñas, ¿no?-
-Jo, que me lo digan a mí, que estoy lleno de arañazos- dijo el jorobado
-¡Eaaaa!, pues ya está, es ”gato” y “araña”, jajajajajá-
-Vaya tela, desde luego, contigo no hay quien pueda-

Mientras se despedían los dos amigos, los niños estaban formando jaleo en un extremo de la calle, hasta el punto que su madre tuvo que intervenir.
-Niñossssssss, seguid portándoos mal, y llamaré a los Reyes Magos, para que os traigan muchos juguetes-
-Noooooooo, por favor mamá, a los Reyes Magos nooó que nosotros vamos a ser buenos-
-Valeeeeeee, a ver si es verdad. Si cumplís lo prometido os dejaré dormir una noche en la casa de Freddy Kruger, y podréis traer un día de estos a merendar a vuestro amigo “El love feroz”-
-No, mamá, El love no podrá venir, porque ayer fuimos a su casa y su madre nos dijo que se había hecho “mierda”- dijo uno de los nenes.
-Pero, bueno…¿esa que forma es de hablar?, se dice “caca” que se ha hecho caca, no mierda- espetó la mamá bastante seria.
Entonces, uno de los niños respondió - No mamá, mierda…se ha hecho mierda. Love vive en un noveno piso y se ha caído por el balcón de la terraza-
-Uisssssss, pobrecito, yo no lo sabía, y ¿como sucedió?- pregunto la madre
-Estaba asomado, resbaló, cayó al vacío y ha llegado directo al cielo-
-¡Vaya!.......pues si que bota bien Love, ¿eh?, venga ayudadme que los bolsos pesan lo suyo-
-Aissss, mamáaaaa, es que me duele la barrigaaa-
-Pues ya sabes lo que tienes que hacer, ¿no?- dijo la madre.
-¿Si? ¿de verdad, mamá?, ¿puedo tirarme un pedo como el del otro día?-
-No hijo...como el del otro día no...que todavia tienes los "puntos frescos y se te van a soltar".

Entre tanto colocaban las cosas en el coche, pasaron junto a ellos, casi a vuelo raso, dos vampiros sedientos de sangre, y en la conversación mantenida a dúo, uno dijo al otro

-Oye “Ceronegativo”, me parece que lo vamos a tener crudo para tomar sangre, y eso nos pasa por no ser de aquí, a ver si tenemos suerte y encontramos a un lugareño que nos oriente.

-¿Que quieres que te diga “Leucocito”?, yo estoy “vivo de hambre”, pero… miraaaaaaaaaa, creo que vamos a tener suerte, por ahí viene un congénere y debe ser de aquí porque según parece, se ha pegado un atracón de comer, mira como le chorrea sangre de la boca. Venga, no perdamos tiempo y vamos a preguntarle-

-¿Qué tal colega?, eres de aquí-
-Bues si, ge soy de aguí, ¿ge se os obrece?- exclamó entredientes el recién llegado.
-Verás, te contamos, nosotros somos extranjeros, y estamos “vivos de hambre”, y no sabemos donde tenemos que ir a conseguir un poco de sangre. ¿Tú nos podrías decir como la has conseguido?-
-Bues verás- dijo el vampiro local -¿Veis aquella pared de ladrillos que está aproximadamente a quinientos metros de distancia?-
-Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiii- contestaron alegres y al unísono los dos amigos
Bues yo no la ví, y be he begado un trompazo en la boca ge be la he echado abajo, y ahoda voy al hospital a ge me curen, Buaaa…buaaa…buaaaa-
Tras decir eso continuó su vuelo.

La familia Zombie, mientras tanto y ajeno a todo lo que acontecía, continuaba ordenando el maletero del coche fúnebre, y el ataúd con los “mórtires” que llevaban sobre él.
De repente, uno de los niños dijo a su madre -Mamá, me he dejado el cepillo de colmillos en el cuarto de baño, voy a recogerlo, enseguida vuelvo-.
Cuando llegó al cuarto de baño dio un grito y dijo con voz asustada –Papaaaaaaa, papaaaaa, ¿que te pasa?, no me asustes, ¿qué te pasa?, tienes los ojos rojos, las venas de tu cuello parecen que van a estallar, estás poniéndote morado y tienes sudoración…dime papá, ¿Qué te pasa?-
El padre alzó la mirada y respondió – nadaaaaaaa hijo, no me pasa nadaaaa. Además te tengo dicho que no entres en el cuarto de baño cuando yo esté haciendo “caca”, a ver si por una sola vez eres obediente, ¿eh?, por cierto, ¿quién ha comido mejillones aquí, en el cuarto de baño y ha dejado las conchas en el suelo?-
-Nadie, papi, nadie….He sido yo que me he cortado las uñas de los pies- respondió el chico escabulléndose.

Transcurridos esos últimos momentos de preparativos, todos se hicieron a la carretera, pero ninguno podía imaginar lo que les iba a ocurrir en unos instantes.
Aunque su coche circulaba corretamente, de un cruce y sin tener derecho a preferencia, salió a toda velocidad un camión de gran tonelaje que se puso delante y destrozó el vehículo de nuestros protagonistas.

Uno de los ocupantes, al que hemos conocido antes, Frankestein, el padre de familia, a quien todos llaman cariñosamente Frankie, notó como sus pies despegaban del suelo y subía hacia arriba como un cohete. Todo ello sin perder de vista al resto de su familia que era evacuada en ambulancias hacia centros hospitalarios.
-Que mala suerte, colisionar con ese camión, y ahora yo estoy muerto. Menos mal que mi familia, por lo que veo salvo magulladuras, están bien dentro de lo que cabe, pero ¿Qué será ahora de ellos sin un padre que les cuide o un esposo?- Dijo Frankie.

Continuó subiendo, y subiendo y subiendo entre nubes….hasta que se paró ante una enorme puerta de madera oscura con herraje negro.
Llamó varias veces hasta que la puerta se abrió y tras ella se encontró un anciano de barba blanca que manejaba entre sus manos un enorme manojo de llaves.
-¿Si?, ¿que deseas?- dijo el hombre.
Frankie respondió –Supongo que entrar, ¿no? ¿Le cuento lo que me ha sucedido?, yo iba circulando con mi vehículo donde iba mi familia, pero de pronto un camión …….- y así relató lo ocurrido al anciano.

Una vez terminó, el barbudo le dijo que era San Pedro, custodio de las llaves del cielo, y a su vez encargado de controlar quienes entraban y quienes no debían hacerlo.
Frankie le pidió que lo dejara entrar, pero una fuerza mayor lo empujó esta vez hacia abajo.

San Pedro, sintió pena y dijo –no es justo, el nunca fue malo, el no pidió ser así, a él lo hicieron así, pero yo nada puedo hacer por ahora. Ya le darán su mérito en el sitio a donde va ahora.

Frankie siguió cayendo, hasta que se paró delante de una puerta similar a la del cielo y en la que había colocado un cartel con la leyenda “Purgatorio”.
Tras llamar varias veces, fue atendido por uno de los guardianes quien le explicó que allí tenía que permanecer hasta que fueran redimidos sus pecados, o de lo contrario entraría en el infierno para no salir jamás.

Seguidamente, el guardián le llevo a una sala donde había un gran palo suspendido que llegaba de pared a pared y le dejó allí, cerrando la puerta.
Aunque el lugar no estaba muy iluminado, Frankie pudo ver como sobre el palo y en perfecto equilibrio estaban unas cuantas personas suspendidas.

Se acerco a la mas próxima y le preguntó -¿que hacéis aquí?-
-Somos “las gallinas del purgatorio”- le respondió aquella persona que movía los brazos a modo de alas como si de una auténtica gallina se tratase.
-¿Como, las gallinas?, ¡jó!, no entiendo nada, como no me lo expliques me volveré loco.

El hombre del palo le dijo que esa era la forma de obtener meritos y purgar pecados en ese lugar. Ellos eran tratados como gallinas y tenían que permanecer subidos en el palo, hasta salir de allí.
Tenía que estar atento porque de vez en cuando una luz roja se encendía y entonces, como si de gallinas auténticas se tratasen, debían poner un huevo. Pero al apagarse la luz, los que no habían sido capaces de poner el huevo, caían del palo e iban directos al infierno.

Seguidamente la luz se encendió y el hombre del palo se puso a temblar, al igual que el resto de sus compañeros.

-Corre, subeeee, subeeee, no pierdas tiempo o caerás- gritó a Frankie.
Nuestro amigo no daba crédito a lo que veía, todos rojos de hacer fuerza y sudando a chorro, así que el hizo lo mismo. Cuando llevaba un rato, dijo desesperado
-No podréeee, no podréeee, por más fuerza que hago no podréeee-
El hombre del palo, en su afán por ayudarlo hizo un esfuerzo titánico y soltó un enorme huevo blanco que cayo hacia abajo desapareciendo.
-Venga amigooo, ánimoooo, que tu puedes, ánimoooo, antes de que se apague la luz y caigas, venga, ánimoooo- le alentaba el hombre del palo.
-No puedo más, estoy extenuado, no puedo más, ufffffffff…bbpppppp…..bbppppppp-

De repente y ante el temor de que la luz se apagase, Frankie notó como una fuerza sobrenatural le tocaba varias veces el hombro, oyendo a su vez una voz que decía.

-Frankie, Frankie…despierta, que te vas a hacer caca en la cama. Seguro que has tenido una pesadilla, ¿no?-



DEDICADO A:
Mi amiga "TIMIDA". Un beso y una @-}-}---(flor).
MI amigo Javier "Er king der camporsú", con un abrazo.
Mi amiga Tegra. Un beso y una @-}-}---(flor).

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